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ANDAD EN EL ESPÍRITU
Texto Principal: Romanos 8:4; Gálatas 5:19-26.
Introducción: (Gálatas 5:25) “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”. La palabra griega (andemos) significa literalmente “andar junto a”. No es lo mismo que la acción física de caminar. Andar en el Espíritu es andar siguiendo la ruta que el Espíritu Santo nos ha abierto.
I. VIVIMOS POR EL ESPÍRITU.
Dios nos engendró con Su Santo Espíritu cuando creímos y aceptamos al Señor Jesucristo como nuestro Salvador y el nuevo Señor de nuestra vida.
- El nuevo nacimiento es la obra del Espíritu Santo. (Juan 3:3-6) “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”. (Gálatas 4:6) “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de Su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!”.
- Vivimos por el Espíritu Santo (Romanos 8:16) “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”. (1 Corintios 2:12) “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido”.
II. EL CONFLICTO ENTRE EL ESPÍRITU SANTO Y LA CARNE.
El Espíritu Santo y la carne están en conflicto. (Gálatas 5:16-26) Este es el contraste entre la manera de vivir del creyente lleno del Espíritu Santo y el que está dominado por la naturaleza humana pecaminosa.
- Las diferencias en vivir lleno del Espíritu Santo y el vivir en la carne. En la Epístola a los Gálatas Dios nos revela lo que son las obras de la carne y el fruto del Espíritu Santo.
- La libertad puede degenerar en libertinaje, pero el Espíritu Santo nos capacita para vencer los deseos de la carne, cuando nos sometemos permanentemente a su poder y dominio.
- Para que el Espíritu o la carne ejerzan dominio sobre nosotros, necesitan de nuestra cooperación. ¿A favor de quién inclinamos nuestra voluntad?
- Por el espíritu Santo hacemos morir las obras de la carne (Romanos 8:13) “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis”.
III. ANDAD.
La palabra griega ‘andar’ se usa regularmente para designar la acción física de caminar, moverse uno mismo. En sentido figurado significa todo el conjunto de actividades de la vida individual como la conducta moral y la observancia de la Palabra de Dios. (Gálatas 5:16) “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne”.
- Andar en el Espíritu es estar de acuerdo con el Espíritu Santo y seguir su dirección. (Amós 3:3) “¿Andarán dos juntos, si no estuviesen de acuerdo?”.
- Enoc caminó con Dios (Génesis 5:21-24) “Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trecientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trecientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios”. (Hebreos 11:5) “Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios”.
- Andar conforme a la carne es seguir los deseos de la vida vieja.
IV. ANDEMOS POR EL ESPÍRITU.
‘Andemos’ significa literalmente ‘andar junto a’. (Gálatas 5:25) “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”.
- Dejémonos guiar por el Espíritu Santo y vivamos la vida que agrada a Dios.
- Sigamos las pisadas al Espíritu Santo como nuestra guía, manteniéndonos al mismo paso con el Señor Jesucristo. Obedezcámosle en todo y sometámonos a su autoridad y dirección.
Conclusión: Vivir conforme al Espíritu es someterse a la dirección y capacitación del Espíritu Santo, y ocuparse en las cosas de Dios. Es vivir en todo tiempo en la presencia de Dios, confiando en que él nos dará la ayuda y la gracia necesaria para que hagamos su voluntad.

