
REVESTIDOS PARA LA GUERRA ESPIRITUAL

LA GUERRA ESPIRITUAL A TRAVÉS DE LA EVANGELIZACIÓN
LA GUERRA ESPIRITUAL
Texto Principal: Efesios 6:12; Isaías 59:19
Introducción: La naturaleza de la guerra que estamos enfrentando es espiritual. (Efesios 6:12) “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.
I. NUESTRA LUCHA ES CONTRA SERES DEMONIACOS
Satanás y los demonios tratarán de obstruir el trabajo evangelístico de la iglesia. El propósito del enemigo es detener el plan de Dios de levantar una iglesia madura y gloriosa destinada a ganar las naciones para Cristo a través de la predicación de las buenas nuevas.
- El enemigo vendrá como río. (Isaías 59:19) “… porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él”.
- Nosotros somos la bandera que el Espíritu Santo levanta contra el enemigo.
II. EL PRÍNCIPE DE ESTE MUNDO.
Satanás es el príncipe de este mundo; él no tuvo parte ni ninguna autoridad sobre el Señor Jesucristo. (Juan 14:30) “No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí”. El diablo en la guerra espiritual utiliza al ejército de demonios o espíritus inmundos para no soltar a las personas que ha mantenido bajo su control. También Satanás ha establecido a sus principados y potestades para ejerzan ejercer control e influencia sobre las naciones del mundo, sus regiones ciudades.
- Naciones: El demoníaco Príncipe de Persia es un ejemplo. La Biblia dice que el principado gobernante de Persia se opuso al ángel del Señor para evitar que trajera las respuestas a la oración de Daniel. Más tarde, Miguel, uno de los príncipes celestiales, fue enviado para ayudarlo en la batalla. (Daniel 10:13) “Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí que Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia”.
- Regiones: El endemonia Gadareno. Gadara era una de las diez ciudades de la región de decápolis a la orilla del mar de Galilea; eran ciudades Sirias. (Marcos 5:1-10) “Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos. Y cundo salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas… Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. Y le rogaba mucho que no los enviara fuera de aquella región”.
- Ciudades: Filipos. Está ciudad estaba influenciada por un espíritu inmundo de adivinación e idolatría. (Hechos 16:16-20) “Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando…”.
- Familias: El diablo ataca las familias con espíritus inmundo de enfermedad, pobreza, confusión, inmoralidad, división e insensibilidad espiritual.
III. SOMOS EL EJÉRCITO DE DIOS
Somos hijos de Dios y soldados que militamos en el ejército de Dios para enfrentar y hacer huir al diablo y a los demonios en el nombre del Señor Jesucristo. El Señor Jesús dijo en (Marcos 16:17-18) “Estas señales seguirán a los que creen: en mi nombre echarán fuera demonios…”.
- El Señor Jesucristo nos dio el derecho legal de usar Su nombre contra todas las fuerzas del enemigo. Permitámosle al Espíritu Santo que nos revele la eficacia y la autoridad del Nombre que es sobre todo nombre, el Nombre del Señor Jesucristo. Empleemos la autoridad espiritual del nombre de Jesús; bombardeemos las puertas del infierno y liberemos a las personas que están bajo el dominio satánico.
- Somos los Soldados del ejército de Dios. (2 Timoteo 2:3) “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo”.
- No militamos según la carne. (2 Corintios 10:3-4) “Porque aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas”.
- Es una buena batalla porque no seremos derrotados. Está batalla la ganó el Señor Jesucristo, por eso es buena para nosotros. (1 Timoteo 6:12) “Pelea la buena batalla de la fe…”. (1 Timoteo 1:18) “Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia”.
Conclusión: En estos últimos tiempos que estamos viviendo como miembros del ejército de Dios, nos sobrepondremos victoriosamente a los poderes demoníacos y a través de la predicación del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo reuniremos la gran cosecha de almas para Dios. En el nombre del Señor Jesucristo atemos al diablo y a los demonios y ordenémosle que suelten las almas de los que aún no se han convertido al Señor. Levantémonos valientemente, resistamos al diablo y él huirá en el nombre de Jesús de Nazaret.

