
HOMBRES SIN LETRAS Y DEL VULGO HACIENDO MILAGROS

EL SEÑOR JESUCRISTO RECUPERO LAS LLAVES Y SE LAS ENTREGÓ A LA NUEVA CREACIÓN
ES POR LA GRACIA DE DIOS
Texto Principal: Juan 1:17; Hechos 15:10-11; 2 Corintios 3:18; 2 Corintios 12:9.
Introducción: Nuestra transformación es la obra del Espíritu Santo; es un proceso continuo hasta conformarnos a la imagen de Dios. (2 Corintios 3:18) “… somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”. “Mirando… como en un espejo” se refiere tanto a ‘reflejar’ como a ‘mirar adentro’. Mientras contemplamos la gloria del Señor, somos transformados en la misma imagen por el Espíritu del Señor.
I. JOSUÉ EL GRAN CAUDILLO DE ISRAEL.
Josué, significa Jehová Salvador. En el desierto Josué fue transformado por Dios; de esclavo se convirtió en el gran conquistador.
- Josué como esclavo, sufrió duros trabajos; él vio a los niños de las hebreas cómo eran sacrificados por las parteras en el momento de su nacimiento. Josué nació en una familia de esclavos, pero terminó sus días como el gran caudillo exitoso.
- Cuando Israel salió de Egipto, Josué tenía aproximadamente 45 años. El historiador Josefo dice que Josué tenía unos 85 años cuando sucedió a Moisés y gobernó a las doce tribus de Israel durante 25 años. Murió a la edad de 110 años (Josué 24:29).
- Josué servidor de Moisés y varón lleno de fe. Él comprendió lo que es caminar en la fe de Dios; él vio cómo sus antepasados murieron en el desierto por causa de la incredulidad.
- Josué aprendió la obediencia. La obediencia se aprende, no se nace con ella. El Señor Jesucristo aprendió obediencia (Hebreos 5:8) “Aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia”.
- Fue un guerrero. Peleó contra los amalecitas y obtuvo una gran victoria (Éxodo 17:8-13).
- Josué amó la presencia de Dios. Permanecía en el Tabernáculo (Éxodo 33:11) “Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo”.
- Josué y Caleb, confesaron la palabra de fe ante la multitud incrédula y alentaron al pueblo a poseer la tierra que Dios les había prometido (Números 14:6-8) “… La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel”.
II. ES POR LA GRACIA DE DIOS, NO POR NUESTROS MÉRITOS.
Efraín fue el menor de los hijos de José, él no merecía la bendición del primogénito, su hermano mayor Manasés era quien tenía los méritos para obtener la bendición de la primogenitura, pero no fue así, Efraín la heredó. La descendencia de Efraín se caracteriza por vivir en la gracia, no en el legalismo.
- La bendición de Efraín: “…su descendencia tomará multitud de naciones” (Génesis 48:8-20) “Y vio Israel los hijos de José, y dijo: ¿Quiénes son éstos? Y respondió José a su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Acércalos ahora a mí, y los bendeciré. Y los ojos de Israel estaban tan agravados por la vejez, que no podía ver. Les hizo, pues, acercarse a él, y él les besó y les abrazó. Y dijo Israel a José: No pensaba yo ver tu rostro, y he aquí Dios me ha hecho ver también a tu descendencia. Entonces José los sacó de entre sus rodillas, y se inclinó a tierra. Y los tomó José a ambos, Efraín a su derecha, a la izquierda de Israel, y Manasés a su izquierda, a la derecha de Israel. Entonces Israel extendió su mano derecha, y la puso sobre la cabeza de Efraín, que era el menor, y su mano izquierda sobre la cabeza de Manasés, colocando así las manos adrede, aunque Manasés era el primogénito. Y bendijo a José diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día, el ángel que me liberta de todo mal, bendiga a estos jóvenes, y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense en gran manera en medio de la tierra. Pero viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le causó esto disgusto; y asió la mano de su padre, para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés. Y dijo José a su padre: No así, padre mío, porque este es el primogénito, pon tu mano derecha sobre su cabeza. Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia formará multitud de naciones. Y los bendijo aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Hágate Dios como Efraín y como a Manasés. Y puso a Efraín antes de Manasés”.
- Josué hijo de Nun, descendiente de Efraín hijo de José. Su nombre era al principio Oseas, ‘salvación’ (Números 13:8) “De la tribu de Efraín, Oseas hijo de Nun”. Moisés le cambió el nombre por Josué “Yehoshua”, el Señor es salvación (Números 13:16).
- Después de la muerte de Moisés Dios lo llamó para conducir a su pueblo a la tierra prometida.
- El lugar de nuestro nacimiento no determina nuestro destino. Ningún ser humano puede escoger el lugar de su nacimiento, pero si puede decidir acerca de su destino.
Conclusión: Larga vida y ser el sucesor de Moisés, fueron la recompensa de Dios para Josué. Muerto Moisés, Josué condujo a los hijos de Israel a través del Jordán hasta la Tierra. Bajo su dirección Israel conquistó la tierra prometida.

