
LO QUE ES NACIDO DE DIOS VENCE AL MUNDO

AL QUE CREE TODO LE ES POSIBLE
LA PALABRA DEL PADRE HACE MILAGROS
Texto Principal: Juan 6:63-68; Mateo 4:4; Hebreos 4:12
Introducción: El Señor Jesucristo dijo en (Mateo 4:4) “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que salga de la boca de Dios”. No podemos alimentar la fe si nos nutrimos con otra clase de alimentos. La incredulidad hacia la Palabra de Dios es lo mismo que la incredulidad hacia Él. La palabra de Dios es la expresión sus pensamientos revelados a todos los seres humanos.
I. LA VIDA ZOE DE DIOS ESTÁ EN SU PALABRA
La palabra griega ‘Zoe’ se traduce como la vida eterna, la vida de Dios. Dios no está sujeto al tiempo y el espacio, por lo cual se le llama el “Eterno Dios” (Deuteronomio 33:27); (Isaías 40:28).
- La naturaleza de Dios es la Vida Eterna. El Espíritu Santo nos hizo partícipes de la naturaleza divina, la vida de Dios, la Vida Eterna (2 Pedro 1:4).
- Dios nos impartió Su vida cuando nacimos de nuevo (Juan 1:12-13).
II. LA PALABRA DE DIOS ES VIDA Y MEDICINA PARA TODO EL CUERPO
La Palabra de Dios es Espíritu y es Vida. El poder de la Vida Zoe de Dios fluye a través de Su Palabra.
- La Vida de Dios obra en la persona que cree en Su Palabra, ella “Es vida a los que las hallan”. (Proverbios 4:20-22) “Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo”.
- La Palabra de Dios es la medicina que sana toda las enfermedades (Salmo 107:19-20).
- Con la palabra del Padre el Señor Jesús sanó a las multitudes (Mateo 8:16) “Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos”. (Lucas 6:17-19) “Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser Sandos de sus enfermedades; y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados. Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos”.
III. LA PALABRA DEL PADRE EN LOS LABIOS DEL SEÑOR JESUCRISTO HIZO LOS MILAGROS
El Padre hace las obras por Su Palabra que sale la boca de sus hijos. (Juan 14:10).
- Todas las obras que el Señor Jesucristo hizo aquí en la tierra fueron el resultado de sus palabras. El Señor Jesucristo dijo: “Las palabras que yo habló no son mías” (Juan 12:49) “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar”.
- El criado del centurión romano fue sanado cuando el Señor Jesús declaró la Palabra (Mateo 8:8) “Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará”; (Mateo 8:13) “Entonces Jesús dijo al centurión: Vé, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora”.
- Por la palabra el leproso fue sanado; Jesús dijo: “Sé limpio” (Marcos 1:41-42) “Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquel, y quedó limpio”.
- La sanidad de la mujer del flujo de sangre (Mateo 9:22) “Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija, tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora”.
- Los paralíticos fueron sanados por la palabra (Marcos 2:11-12) “A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa”.
- Pedro caminó sobre las aguas por la palabra. Pedro dijo: «Si tú eres, manda que yo vaya». (Mateo 14:27-29) “Pero enseguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús”. El Señor Jesús simplemente dijo una palabra: «Ven«. Al por la palabra del Señor Jesús las aguas sostuvieron el peso de Pedro.
- Las palabras del Señor Jesús aquietaron el mar. Él simplemente dijo: «Calla, enmudece» (Marcos 4:39) “Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento y se hizo grande bonanza”.
Conclusión: Sostengamos firmemente la palabra de vida. (Filipenses 2:16 Biblia de las Américas) “Sosteniendo firmemente la palabra de vida, a fin de que yo tenga motivo para gloriarme en el día de Cristo, ya que no habré corrido en vano ni habré trabajado en vano”.

