
LA PALABRA DEL PADRE HACE MILAGROS

CON DIOS OBRANDO EN NOSOTROS NO EXISTEN LIMITES
AL QUE CREE TODO LE ES POSIBLE
Texto Principal: Marcos 9:23; Marcos 11:23; Juan 11:40
Introducción: Los creyentes en Cristo somos hijos de Dios, somos la nueva creación, nuestro espíritu fue recreado, somos miembros de la familia de Dios y estamos en la esfera de lo sobrenatural. Estamos unidos con el Señor Jesucristo, Él y nosotros somos uno. El Señor Jesús dice: «Todo es posible para el que cree«. Esto es un hecho, si Él lo dice, así es.
I. EL ESPÍRITU SANTO NOS IMPARTIO LA NATURALEZA DIVINA
Nacimos de nuevo por el Espíritu Santo, nacimos de arriaba, Dios nos recreó. Ahora estamos en Su presencia como si jamás hubiéramos sido débiles, como si jamás hubiéramos sido un fracaso, como si jamás hubiéramos estado bajo condenación. Dios nos dice:»Y nada os sera imposible«.
- Mayor es el que está en nosotros. (1 Juan 4:4) “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”.
- Dios nos está hablando a nosotros los creyentes en Él y en Su Palabra. Nuestros espíritu recreado está unido perfectamente con el Espíritu Santo. No hay condenación ahora para los que estamos en Cristo Jesús. (Romanos 8:1) “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”.
- Somos los representantes de Dios aquí en la tierra, somos sus embajadores. Un embajador es un representante plenipotenciario del país de donde él es ciudadano. (2 Corintios 5:20) “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”.
- Somos ciudadanos del cielo. Tenemos las credenciales del cielo, Dios es nuestro verdadero Padre. (Filipense 3:20) “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo”.
- El Señor Jesucristo nos otorgó toda potestad en el cielo y en la tierra para que vayamos por todo el mundo haciendo discípulos. (Mateo 28:18-20) “Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.
- Nacimos del cielo; nuestra ciudadanía está allá. Tenemos las credenciales del cielo, la autoridad para actuar en representación legal del Señor aquí en la tierra.
II. EL QUE EN MI CREE, LAS OBRAS QUE YO HAGO, ÉL LAS HARA TAMBIÉN
El Señor Jesucristo es nuestro Mediador, Intercesor, el Salvador, el Abogado y el Señor de la iglesia. Él nos capacitará para que tomemos su lugar aquí en la tierra y hagamos las mismas obras que él hizo. (Juan 14:12-14) “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidieres al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”.
- La palabra pedir en griego es “demandar”. (Juan 14:13 Nácar Colunga) “Y lo que pidiereis en mi nombre eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo”.
Este es el poder notarial que el Señor nos otorga como sus apoderados para emplear Su nombre.
- Este versículo no nos habla de orar al Padre. Esto es tratar con las fuerzas diabólicas en el Nombre del Señor Jesucristo como lo hicieron los primeros discípulos del Señor. (Hechos 3:6-8) “Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda, y tomándole de la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios”.
- Estamos entrando en la esfera de lo sobrenatural, donde nos vemos a nosotros mismos como representantes de la Omnipotencia y donde tenemos oportunidad de tomar de los recursos del Todopoderoso para encaramos a Satanás en combate abierto. El Señor Jesús dijo: «Todo lo que demandareis en mi Nombre, yo lo haré«. (Juan 15:7) «Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho».
Conclusión: Esto nos lleva dentro de la esfera de cooperación con el Padre. Tomemos el lugar de Jesús aquí en la tierra; actuemos en su lugar. Hagamos la obra que el comenzó a hacer. El vino para destruir las obras del adversario. Nosotros debemos continuar esa obra de destrucción. Nosotros somos sus colaboradores, trabajemos bajo su dirección, liberemos a los hombres que están bajo el dominio del príncipe de las tinieblas.

