
AL QUE CREE TODO LE ES POSIBLE

EL SEÑOR TU DIOS TE PONDRÁ POR ENCIMA DE TODAS LAS NACIONES DE LA TIERRA
CON DIOS OBRANDO EN NOSOTROS NO EXISTEN LIMITES
Texto Principal: Colosenses 1:29; Filipenses 2:13; Filipenses 4:13
Introducción: Somos ilimitados con Dios viviendo en nosotros. Dios es íntegro y veraz; su palabra es íntegra y veraz. Cuando comprendemos y creemos en la integridad de la Palabra de Dios; cuando sabemos que tenemos lo que él dice que tenemos, que somos lo que él dice que somos, y que podemos hacer lo que él dice que podemos hacer; entramos en la esfera de lo ilimitado.
I. COLABORADORES DE DIOS
Somos colaboradores de Dios. Trabajemos bajo su dirección, liberemos a los seres humanos del dominio satánico (1 Corintios 3:9).
- Tomemos el lugar del Señor Jesucristo aquí en la tierra, actuemos en su nombre (Mateo 28:18-20); (Marcos 16:15-20).
- Continuemos haciendo las obras que Él comenzó a hacer. El vino para destruir las obras del adversario. Nosotros estamos continuando esa obra de destrucción (1 Juan 3:8).
II. ESTAMOS UNIDOS CON EL DIOS OMNIPOTENTE
Nuestra conexión con la autoridad y la habilidad de Dios. Estamos unidos con el Dios Omnipotente; somos uno con el Padre, con el Hijo, y con el Espíritu Santo esta es una realidad. El Señor Jesucristo oró por nuestra conexión con la con Deidad (Juan 17:21-23). Porque estamos unidos con Dios podemos llevar mucho fruto (Juan 15:4-5).
- Somos participantes de la naturaleza divina. Dios es amor. Nosotros fuimos engendrados por el amor. Tenemos la habilidad de satisfacer las necesidades de las personas que nos rodean y ayudarles para que vivan la vida abundante.
- Dios está produciendo en y a través de nosotros. (Filipenses 2:13) “Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer por su buena voluntad”.
- El Espíritu Santo nos revistió con el poder desde lo alto (Lucas 24:49); (Hechos 1:8).
- El poder desde lo alto. La palabra «poder» viene del vocablo griego «dunamis», que significa habilidad. Tenemos la habilidad para emplear el nombre del Señor Jesucristo para echar fuera demonios, sanar a los enfermos y liberar a los seres humanos del yugo de la necesidad y llevarlos a la libertad con la cual el Señor Jesucristo nos hizo libres».
- Tenemos la sabiduría de Dios. La sabiduría es la habilidad de utilizar el conocimiento, manejar las circunstancias y beneficiarse de las oportunidades.
III. CON DIOS NO EXISTEN LIMITES
Rompamos los límites estrechos de la teología tradicional religiosa y del conocimiento sensorial; entremos por la fe en la dimensión ilimitada de la habilidad de Dios. Declaremos: (Filipenses 4:13) “Todo lo puedo en Cristo Que me fortalece”.
Con confianza encaremos lo imposible, convencidos de que el Señor Jesucristo es el amo sobre todas las fuerzas del infernales y de circunstancias adversas.
- Dios es nuestra suficiencia. Él nos hace cada día suficientes para enfrentar y vencer cualquier situación que se nos presente». Movámonos con la ilimitada fuerza del poder de Dios que actúa en nosotros. (Colosenses 1:29) “Para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí”.
- Quebrantemos el dominio satánico sobre las personas, sanemos a los enfermos, prediquémosle el evangelio a los perdido. Hagamos las obras del Señor Jesucristo aquí y ahora.
- ¡Atrevámonos a hacer proezas para El! (Marcos 16:17-18).
IV. ACTUEMOS DE ACUERDO CON LA PALABRA DEL PADRE Y LOS MILAGROS SUCEDERAN
El actuar de acuerdo con la Palabra no apela a los sentidos. Los sentidos combaten contra el espíritu Recreado manteniéndolo en esclavitud, y rehusando actuar de acuerdo con la Palabra; nuestra mente debe ser renovada para que la Palabra tome su lugar en nuestra vida. La Palabra del Padre es tan real hoy como cuando salió de su boca. La Palabra del padre en los labios de Jesús realizó los milagros. La Palabra del Padre en los labios del creyente hará las mismas obras.
- Pedro declaró la Palabra de fe y los milagros fueron hechos. (Hechos 3:6-7).
- Pablo resucitó a un joven que había caído de una ventana desde el tercer piso (Hechos 20:9-13).
- La fe, pues, es el actuar y el hablar de la Palabra de Dios. Fue el nombre de Cristo en los labios de Pablo lo que levantó al joven de entre los muertos. El hombre de la fe actúa de acuerdo con la Palabra de Dios.
Conclusión: El reto del Señor Jesús para nosotros es que tengamos la fe de Dios. Él la tuvo (Marcos 11:23).

