DIOS NOS CREÓ TAL COMO ÉL ES

El dinero sirve para todo
EN TUS MANDAMIENTOS MEDITARÉ
Texto Principal: Salmo 119:15, 97; Isaías 55:8-9; Salmo 1:1-3
Introducción: Meditar significa hablar consigo mismo, pensar, reflexionar, descubrir una cosa meditando, contemplar, cogitar y considerar. El término “cogitar” viene de la palabra latina “cogitare” y significa pensar repetidamente, soñar, incubar una idea. La meditación cristiana NO es sentarse en el suelo con las piernas cruzadas, zumbando algo para usted mientras vacía su mente. La meditación del cristiano es una relación con la Palabra de Dios.
I. PENSEMOS LOS PENSAMIENTOS DE DIOS
La Biblia son los pensamientos de Dios, sus mandamientos expresados con palabras y escritos para que nos apropiemos de ellos. Él no piensa como pensamos los seres humanos. Sus pensamientos y caminos son más altos que los nuestros (Isaías 55:8-9) “Porque mis pensamientos o son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.
- Cada uno piensa lo que quiere. Se requiere de una decisión radical para cambiar nuestra manera de pensar. (Jeremías 4:14) “Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?”.
- Volvámonos a Dios. (Isaías 55:7) “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”.
- Pensemos como Dios piensa. Sometamos nuestros pensamientos a la obediencia a Cristo. (2 Corintios 10:5) “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.
II. ¿EN QUE DEBEMOS MEDITAR?
(Filipenses 4:8) “Por lo demás hermanos míos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.
- No hablemos palabras de mal agüero. Evitemos presagiar algún mal o desgracia en nuestra vida y familia.
- Pensemos y declarémoslos siempre la Palabra de Dios. La palabra de fe es suavidad al alma y medicina para los huesos. (Proverbios 16:23-24) “Él corazón del sabio hace prudente su boca, y añade gracia a sus labios. Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos”.
- La meditación es una herramienta muy poderosa de la mente. Meditemos en la Palabra de Dios día y noche (Josué 1:8) “Nunca se aparatará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”; (Salmo 1:2-3) “Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará”.
III. CUANDO MEDITAMOS EN LA PALABRA DE DIOS EXTRAEMOS SU PODER
Cuando meditamos y declaramos la Palabra de Dios –reflexionamos sobre ella, considerándola, digiriéndola y soñando con todas las grandes promesas que Dios nos ha dado- algo sucede; empezamos a extraer el poder divino, tal y como un árbol extrae del suelo en el que está plantado.
- Cuando un árbol está bien regado, es evidente para todos. Podemos ver el fruto y las hojas verdes. Del mismo modo, aquellos que nos rodean pueden ver los resultados de la Palabra de Dios trabajando en nuestra vida –el resultado de su meditación. ¡El fruto de la bendición es muy tangible!
- La meditación en la Palabra de Dios trae éxito. Dios le dijo a Josué, el caudillo que introdujo a los hijos de Israel a la tierra prometida: (Josué 1:8) “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarán en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”; (Salmo 1:2-3).
- La meditación en la Palabra de Dios hace que brote la sabiduría y el poder sobrenatural de Dios en nosotros para producir resultados sorprendentes.
IV. COMO MEDITAR EN LA PALABRA DE DIOS
Es importante saber cómo meditar y en qué meditar, especialmente si queremos ver resultados satisfactorios en nuestra vida.
- Si sabemos cómo preocuparnos o si hemos sido ofendido, entonces sabemos cómo meditar. Bajo esas circunstancias pensamos constantemente acerca de lo que podría ocurrir, o lo que está sucediendo, y especulamos sobre los resultados. ¡Esos pensamientos afectan nuestro cuerpo y emociones!
- Enfoquemos nuestra mente en la Palabra de Dios. Si la enfocamos en los problemas, omitimos el meditar en la Palabra de Dios.
Conclusión: Cuando meditamos en la Palabra de Dios, ésta llega a convertirse en parte de nosotros y así empezamos a obedecerla, y como resultado “todo nos saldrá bien”. El salmista dijo: “Me regocijo en tu Palabra como el que halla muchos despojos” (Salmo 119:162).

