LA SEMILLA Y LA BUENA TIERRA
NIÉGUESE A SÍ MISMO, TOME SU CRUZ Y SÍGAME
LA GRAN CONFESIÓN
Texto Principal: Hebreos 4:14
Introducción: Confesar es afirmar algo que creemos. Es testificar de algo que sabemos. Es declarar una verdad que hemos aceptado. La confesión de fe debe ocupar un lugar preeminente en nuestra manera de hablar. (Hebreos 4:14 VERSION AMPLIFICADA) “tanto, si tenemos un gran Sumo Sacerdote que [ya] subió y traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra confesión [de fe en Él]”.
I. NUESTRO EJEMPLO: EL SEÑOR JESUCRISTO
La atrevida y continua confesión de Jesús es nuestro ejemplo. Jesús confesó lo que él era, pero el conocimiento sensorial no lo entendió, ni lo aceptó.
- El Señor Jesús confesó que era Hijo de Dios y que el Padre y Él eran uno. (Juan 5: 19-20; 10:30,37,38)
- El Señor Jesús retuvo su confesión a pesar de que los judíos procuraban matarle. (Juan 5:18) “Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no solo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios”.
II. NUESTRA CONFESION
No podemos confesar lo que no sabemos. Es la confesión de lo que hemos visto y oído lo que tiene validez ante la corte. Confesemos lo que sabemos acerca del Señor Jesucristo y lo que somos en Él. Confesemos lo que somos en Cristo. Los hombres dominados de los sentidos no nos entenderán, pero aferrémonos a nuestra confesión:
- Confesemos que somos lo que Dios nos hizo ser en Cristo. Declaremos que somos lo que Dios dice que somos.
- Confesemos que nuestra redención es una realidad. (Efesios 1:7-8) “En quién tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia…”. Fuimos liberados de la autoridad y dominio de satanás; confesemos está realidad.
- Confesemos que somos una Nueva Creación real, creados en Cristo Jesús. (2 Corintios 5:17) “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.
- Confesemos que somos participantes de la Naturaleza divina (2 Pedro 1:4).
- Confesemos la realidad de nuestra justificación; Dios nos hizo verdaderamente justos en Cristo. Confesar nuestra justicia, es confesar que tenemos la habilidad para estar en la presencia de Dios sin sentimiento de condenación, pecado, ni inferioridad. (2 Corintios 5:21) “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él”.
- Confesemos lo que Dios, mediante Su Palabra y el Espíritu Santo, ha hecho en nosotros.
- Confesemos que nuestro Padre Dios nos hizo más que vencedores (Romanos 8:37).
- Confesemos que Dios nos hizo saludables. Confesemos que Dios puso las enfermedades sobre el Señor Jesús y que Satanás no tiene derecho a ponerlas sobre nuestro cuerpo; que “por sus heridas somos sanados”. Mantengamos firme nuestra confesión ante la aparente contradicción del Conocimiento Sensorial.
- Somos bendecidos con toda bendición. (Efesios 1:3).
- Confesemos lo que somos para el Padre en Cristo.
- Somos hijos de Dios, los hijos de Su amor. (Gálatas 4:6) “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de Su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!”.
- Somos herederos de Dios. (Romanos 8:17) “Y si hijos, también herederos de Dios; y coherederos con Cristo…”.
- Confesemos lo que Dios puede hacer por medio de nosotros, o lo que la Palabra de Dios hará en nuestros labios.
- Dios hará maravillas por medio de nosotros. (Salmo 126:3) “Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres”. (Éxodo 34:10) “… haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová porque será cosa tremenda la que yo haré contigo”.
III. LA PALABRA DE DIOS EN LOS LABIOS DE LA FE
La palabra en los labios que dudan y temen es una cosa muerta; pero en los labios de fe, se convierte en vivificante y dominante.
- Por medio de la Palabra los enfermos son sanados; los cautivos de Satanás son liberados.
- La Palabra viviente en los labios de fe es la respuesta de Dios a las necesidades del hombre.
Conclusión: La fe como el amor, se expresan a través de las palabras y las acciones. La fe crece con nuestra confesión. La confesión de la Palabra de Dios hace varias cosas en nosotros: i) Nos ubica; ii) Afirma las maravillas de Dios en nuestra vida; y iii) Afecta poderosamente nuestro espíritu, el hombre interior. Apoyémonos, confiemos en la Palabra de Dios; él tiene la habilidad para cumplirla.

