
ORANDO CON TODA ORACIÓN Y SÚPLICA EN EL ESPÍRITU

Una persona puede dedicarse a elaborar proyectos
Dios quiere prosperarnos económicamente
“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2).
Dios quiere prosperarnos económicamente en la misma medida que prosperamos en la vida espiritual. Cuando nuestro hombre interior prospera, cuando nuestra alma es enriquecida cada día; entonces somos felices.
Existen muchas personas adineradas, pero no son felices. Ellas poseen cuerpos saludables, viven rodeados de muchas cosas materiales, pero sus almas están raquíticas, y están desconectadas de la vida de Dios. Nosotros no queremos eso para nuestra vida ni para nuestros hijos.
El Señor Jesucristo dice: “Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lucas 12:15). El Señor no nos advierte sobre la prosperidad en este pasaje, ya que Dios no se opone a que tengamos y usemos cosas de calidad, como corresponde a gente prosperada por Él. El Señor Jesús nos está amonestando contra la avaricia. Contra el deseo de acumular y acumular, sin pensar que hemos sido prosperados para invertir en Su reino.
También nos advirtió contra la ignorancia. Contra el error de creer que aumentando la cantidad de nuestras posesiones nuestra vida va a ser más plena y realizada.
Lo que en verdad nos hace vivir plenos y realizados es conocer, amar y servir al Señor Jesucristo con obediencia. Eso es lo que nos trae justicia, paz y gozo espiritual.
Las riquezas económicas llegarán como añadidura, como consecuencia inevitable de permanecer en la Palabra de Dios, la cual nos libera del temor y la avaricia, pero también de la miseria y de la necesidad. El Señor Jesucristo nos dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).
Damos gracias a Dios por las personas que vinieron a este país desde lejanas tierras a enseñarnos las verdades de la Palabra de Dios.
Hay creyentes que le han creído a Dios respecto a la prosperidad financiera, por eso diezman y ofrendan en la obra del Señor y ese es el dinero que invertimos en la evangelización en Colombia y en otros países donde estamos plantando la obra del Señor. Dios lo escogió a usted para que se identifique con la visión evangelizadora. Dios está probando su fidelidad y su fe en lo que usted posee ahora; y si empieza a sembrar en abundancia, tarde o temprano cosechará abundantemente.
Tome como ejemplo un fríjol, uno solo, y plántelo. Seguro que tendrá una planta de frijol. A su debido tiempo esa planta tendrá entre quince y veinte vainas con nos cinco frijoles cada una. Ya estamos hablando de cien frijoles. Ahora plántelos. Tendrá cien plantas, unas mil quinientas vainas y unos diez mil frijoles. Si los vuelve a plantar, tome una calculadora y cuente cuantos frijoles tendrá como resultado de su siembra. Ese es todo el secreto. Dios prometió en Génesis capítulo 1 que las semillas se reproducirán según su género.
Su dinero es una semilla que tiene vida de Dios. Dios habló Su Palabra sobre el dinero para bendecirlo y multiplicarlo, pero usted tiene que empezar a plantarlo para que el Señor lo pueda acrecentar.
Si el mismo día que plantó el frijol de nuestro ejemplo, usted hubiera tomado otro idéntico a él, y lo hubiera guardado en un frasco de cristal con una tapa de rosca, ¿Cuál hubiera sido el resultado un año después? Correcto, tendría un frijol. No importa si usted oró cada día por el frijol que puso en le frasco, o si le cantó alabanzas, o le citó textos bíblicos cada dos horas; el resultado no habría cambiado; aún tendría un único, solitario y triste frijol. Mientras tanto el que fue plantado en tierra estaba multiplicándose y dándole alimento y más semilla. Todos tenemos el mismo potencial para alcanzar la abundancia. Lo que ocurre es que unos plantan y otros no lo hacen. Esa es la gran diferencia. ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

