
Dios quiere prosperarnos económicamente

El sexo es hermoso
Una persona puede dedicarse a elaborar proyectos
Establecer metas, establecer los buenos deseos en su corazón, pero si no actúa, de nada le servirá todo ese tiempo que dedicó para hacer los planes y proyectos, que aunque son buenos sólo con el poder de la acción se lograrán materializar.
La Biblia nos habla de aquella mujer que por doce años había padecido de una enfermedad que los médicos no habían podido curar. Esta mujer cuando oyó hablar de Jesús comenzó a pensar que si tan sólo tocaba el borde del manto del Señor, ella sería sanada de esa terrible enfermedad (Marcos 5:25-28; Lucas 8:44-48).
Ella no sólo pensó en la sanidad, ella también creyó en Jesucristo el Sanador, y actúo basada en lo que estaba pensando y creyendo y esa acción liberó el poder sanador del Señor y ella fue sanada.
La acción es la evidencia de lo que creemos. Por medio de la acción transformamos el conocimiento en poder y cambiamos nuestras posibilidades en realidades.
Todas las cosas son posibles cuando actuamos teniendo a Dios obrando en nosotros.
La acción produce el rico fruto de lo mejor de Dios en nuestra vida. Libera Su poder en nosotros; El despierta la excelencia en usted y mí.
La mediocridad, el fracaso y la debilidad pertenecen a la gente que tiene miedo de actuar.
Jamás permitamos que la religión ni la tradición ahoguen nuestros deseos, nublen los sueños o adormezcan nuestras ambiciones.
Dios es todo lo bueno que podamos desear. Cuando actuamos, El también actúa para materializar en nuestra vida lo mejor que Él tiene. Él es nuestra fuente de energías.
Tomemos la resolución de ir tras la vida de excelencia, de éxito y realizaciones y obtener lo que Dios quiere que poseamos. Dios dice: “¡Sí!” a nuestros mejores y más acariciados sueños.

