
PRINCIPIOS PARA LA PROSPERIDAD FINANCIERA

La pobreza no dignifica, ni hace más humildes a los cristianos
La Palabra de Dios es eterna
Dios obra cuando nosotros obramos. La Biblia dice que “Somos colaboradores de Dios” (1 Corintios 3:9). El Señor está listo cuando nosotros lo estemos para emprender las grandes hazañas.
Asi como el Señor le prometió a Josué el éxito en todas sus jornadas, de la misma manera sucede con nosotros los que hemos creído a Su Palabra. La Palabra de Dios para Josué fue: “Nadie podrá hacerte frente en todos los días de tu vida: como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé” (Josué 1:5); “Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo estoy contigo” (Isaías 41:13). Esta es la misma Palabra de Dios para usted y para mí hoy.
La Palabra de Dios es eterna y permanece para siempre en los cielos. “Para siempre, Jehová, permanece tu Palabra en los cielos” (Salmo 119:89); la Palabra que Dios ha hablado es fiel e integra, Él la sostiene y la cumple en nuestros días. La Biblia dice: “Me dijo Jehová: Bien has visto, porque yo vigilo sobre mi palabra para ponerla por obra” (Jeremías 1:12).
Al estar consciente de estos principios jamás volveremos a ser chapuceros o mediocres con lo que Dios ha hecho, no desmoralizaremos Sus ideales, no desacreditaremos sus sueños ni deshonraremos los planes divinos.
Jamás volveremos a condenar la creación de Dios, ni a limitar Su poder ni a acusar a Sus redimidos.
Jamás volveremos a rebajar lo que Dios ha levantado, a insultar Su nobleza, a traicionar Su confianza, a dañar lo que El creó hermoso ni a empobrecer lo que El enriqueció.
El tesoro más grande que hemos descubierto, es mantener nuestras ambiciones despiertas, la valentía renovada, las esperanzas revividas; ahora tenemos nuevas posibilidades y la decisión de ser mejores en todo, más felices, más saludables, más ricos y más realizados.
Caminemos en la fe de Dios, declaremos Su Palabra. El Señor nos dice: “Nunca se apartara de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditaras en él, para que guardes y hagas conforme a lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en donde quiera que vayas” (Josué 1:8-9); el Señor Jesús nos dice: “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y echare en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga será hecho” (Marcos 11:23).

