
La Palabra de Dios es eterna

Cultive la relación de la familia
La pobreza no dignifica, ni hace más humildes a los cristianos
“Ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico, para que vosotros con Su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Corintios 8:9).
Como podemos ver en el Antiguo Testamento la obra de Dios fue hecha con abundancia. Las riquezas del mundo fluyeron hasta las manos del pueblo de Dios para que éste edificara el Tabernáculo y el Templo de Dios, que fueron los lugares donde se manifestó la Gloria del Señor.
En el Nuevo Testamento esa gloria habitó corporalmente en Jesús. Ya no existía Tabernáculo, y el Templo era el centro de una religión vacía y muerta. Fue en Jesús donde se manifestó la gloria del Padre, y la tradición religiosa nos enseñó que Jesús siempre fue pobre. Esa es otra de las falsas ideas que Satanás ha sembrado en la mente de los cristianos. A pesar de lo que usted haya creído hasta ahora, es imprescindible que aprenda esta verdad, porque ella renovará su forma de pensar.
Durante toda Su vida aquí en la tierra, Jesús vivió y ministró en el nivel de la abundancia. Miremos estos principios básicos y elementales que son verdaderos y poderosos porque están basados en la Palabra infalible de Dios. La Biblia dice que cuando nació Jesús, llegaron unos magos del Oriente para saludar al nuevo Rey. Es casi seguro que provenían de Babilonia, la cual se encontraba a dos mil kilómetros de distancia. Según (Mateo 2:11) estos magos entraron a la casa donde estaba el niño Jesús con sus padres José y María, ellos se postraron para adorarlo “y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”.
No pensemos que ellos le trajeron una cadenita de oro, una cucharada de incienso y dos granos de mirra. Ellos venían a conocer a un Rey, y a adorar al verdadero Dios. Por eso el Espíritu Santo dice que le trajeron tesoros.
Esos magos no iban a hacer un viaje desde tierras tan lejanas para traerle unas cuantas migajas a Jesús. Ellos no venían con un regalito de nochebuena para un niño indigente sino que traían tesoros de oro y especias, que eran carísimas en esa época, para adorar al nuevo Templo donde Dios revelaría Su gloria.
Todo esto había sido profetizado casi mil años antes. El (Salmo 72:10-11) dice: “Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones. Todos los reyes se postrarán ante él”. Como podemos ver, esto se cumplió durante la infancia de Jesús. Un poco más adelante, el versículo 15 dice que el niño fue honrado de esa manera. “Vivirá, y se le dará el oro de Sabá, y se orará por él continuamente; todo el día se le bendecirá” (Salmo 72:15).
Esta parte de la profecía se está cumpliendo en la actualidad. Jesús resucitó de los muertos y vivirá para siempre.
Continuamente se ora en Su nombre en todas las naciones, y a cada instante se le bendice en todos los idiomas y dialectos del mundo entero. Así que para cumplir en su totalidad con esa profecía lo único que hace falta es que traigamos el oro para honrarle.
Cuando traemos al templo las ofrendas, diezmos y presentes lo hacemos para honrar al Señor Jesucristo y a la vez desatamos el poder de la gloria de Dios sobre nuestras finanzas. La Biblia dice que las riquezas de las naciones vendrán a ser nuestras (Isaías 60:5); y Dios asegura que la gloria postrera de esta casa –Iglesia, los creyentes – será mejor que la primera (Hageo 2:8-9).
La pobreza no dignifica, ni hace más humildes a los cristianos; es la voluntad de Dios que sus hijos vivamos en prosperidad, que no nos falte ninguna cosa buena. Por su puesto que esto lo alcanza a usted también, solamente aplique los principios bíblicos para desatar las finanzas sobre su vida y familia. El Señor Jesucristo dijo en (Lucas 6:38): “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro regazo, porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir”. ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

