
LA ALABANZA Y LA ADORACIÓN PROVOCAN LA MANIFESTACIÓN DE LA PRESENCIA DE DIOS

La Palabra de Dios es eterna
PRINCIPIOS PARA LA PROSPERIDAD FINANCIERA
Texto Principal: Hechos 20:35; Proverbios 11:25; Eclesiastés 11:1
Introducción: El principio para la prosperidad financiera consiste en honrar a Dios con nuestros bienes. Dios nos insta o reclama que lo honremos con los diezmos y ofrendas. El diezmo es la décima parte de lo que nuestros ingresos; el diezmo es una deuda que tenemos con Dios (Levítico 27:30) “Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová”. La ofrenda es la porción voluntaria a través de la cual honramos al Señor y expresamos nuestra generosidad. Cuando le damos a Dios los diezmos y las ofrendas que Él nos pide, provocamos la manifestación sobrenatural y desbordante de los recursos que necesitamos para vivir bien.
I. LA OFRENDA VOLUNTARIA DE CORAZON
El tabernáculo fue el espacio que Dios ordenó construir para proveerle un lugar para su morada en medio de Su pueblo Israel. Este lugar, también llamado tienda, incluía el Lugar Santo y el Lugar Santísimo, cubierto con cortinas decoradas. Para la construcción del Tabernáculo Dios le pidió al pueblo entregarle voluntariamente las ofrendas. Nuestras ofrendas honran a Dios.
- Ofrendamos para Dios. (Éxodo 25:1-9) “Jehová habló a Moisés, diciendo: Dí a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomareis mi ofrenda. Está es la ofrenda que tomareis de ellos; oro, plata, cobre, azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, pieles de carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia, aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático, piedras de ónice, piedras de engaste para el efod y para el pectoral. Y harás un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos…”.
- La generosidad de corazón. (Éxodo 35:4-9) “… Tomad de entre vosotros ofrenda para Jehová; todo generoso de corazón la traerá a Jehová; oro, plata y bronce, azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, pieles de carneros teñida de rojo, pieles de tejones, madera de acacia, aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático, y piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral”.
- La ofrenda de Dios es voluntaria (Éxodo 35:20-29).
II. LOS OBREROS VOLUNTARIOS HACIENDO LA OBRA DEL SEÑOR
El trabajo en la obra del Señor requiere de la disposición del corazón. (Éxodo 36:2) “Y Moisés llamo a Bezaleel y a Aholiab, y a todo varón sabio de corazón, en cuyo corazón había puesto Jehová sabiduría, todo hombre a quién su corazón le movió a venir a la obra para trabajar en ella”.
- El trabajo en el Señor no es en vano (1 Corintios 15:58).
- El obrero en la obra del Señor debe ser diligente y saber usar bien la palabra del Señor (2 Timote 2:15).
- La diligencia requiere de esfuerzo, usar velocidad y ser ferviente (Romanos 12:11) “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor”.
- El obrero del Señor debe amar la Palabra de Dios y deleitarse en ella (Salmo 119:97) “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación”.
III. ABUNDANCIA DE RECURSOS PARA LA CONSTRUCCION DEL TABERNACULOPOR
Por la disposición del corazón del pueblo llevaron las ofrendas para suplir lo necesario en la obra del Señor; el pueblo dio abundantemente, no faltó nada para la construcción del tabernáculo.
- Todos los días traían las ofrendas para el Señor (Éxodo 36:3) “… Y ellos seguían trayéndole ofrenda voluntaria cada mañana”.
- Dieron las ofrendas sin mezquindad (Éxodo 36:4); (Éxodo 36:6-7).
IV. EL PUEBLO DIO CON GENEROSIDAD LAS OFRENDAS Y NO QUEDARON EMPOBRECIDOS
Cuando el Señor nos da la oportunidad de ofrendar para Su obra, no es para empobrecernos.
- La obediencia en las ofrendas para el Señor nos permite disfrutar de la ley de la reciprocidad. Dios nos devuelve al ciento por uno (Marcos 4:8) “Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno”.
- La generosidad provoca la prosperidad financiera (Proverbios 11:25) “El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado”.
- Sembramos hoy para cosechar mañana (Eclesiastés 11:1) “Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás”.
- Durante los cuarenta años en el desierto los israelitas no tuvieron necesidad de nada; el Señor suplió todas sus necesidades (Nehemías 9:20-25).
Conclusión: El que es generoso con la obra del Señor es bienaventurado (Hechos 20:35) “En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús: Mas bienaventurado es dar que recibir”. Provoquemos la sobreabundancia con nuestras ofrendas. La ofrenda expresa la generosidad del corazón.

