
Al que cree todo le es posible

PRINCIPIOS PARA LA PROSPERIDAD FINANCIERA
LA ALABANZA Y LA ADORACIÓN PROVOCAN LA MANIFESTACIÓN DE LA PRESENCIA DE DIOS
Texto Principal: Hechos 13:1-3; 2 Crónicas 20:22; Lucas 24:50-53; Juan 4:24
Introducción: El hablar en lenguas es muy importante para todos nosotros; Dios dedicó el capítulo 14 de la 1 Epístola a los Corintios para hablarnos de la oración en el Espíritu, del hablar en lenguas. Pagar los diezmos y dar las ofrendas es muy importante porque con ello contribuimos en el establecimiento del Reino de Dios en la tierra.
Dios no dice cosas por decirlas, todo lo que está en la Biblia tiene propósito. Las enseñanzas sobre hablar en lenguas son vitales y necesarias para que todos los cristianos pueda que quieran vivir la vida victoriosa. Debemos dedicar tiempo para ministrar al Señor y disfrutar de Su presencia, tiempo en el cual no le pidamos nada, solo lo ministramos. Por lo general cuando nos reunimos en el templo, lo que hacemos es ministrarnos unos a otros. Cantamos himnos, pero en pocos de ellos ministramos al Señor. Cuando oramos, la oración es de petición, le pedimos al Señor que se manifieste entre nosotros; el predicador se pone en pie para ministrar a los presentes. Por lo general, venimos al templo para ser ministrados, pero no para ministrar al Señor.
I. EL DESEO DE DIOS ES RECIBIR ALABANZA DEL HOMBRE
Dios nos creó para tener comunión con nosotros; Él nos creó para Su propio placer. Dios está interesado en nosotros y quiere suplir todas nuestras necesidades. Pero más que eso, Él quiere nuestro amor, nuestra adoración y la alabanza que salga de nuestros corazones.
- Los primeros hermanos se reunían en el templo para ministrar al Señor. La alabanza y la adoración caracterizó a los hermanos de la iglesia primitiva. (Lucas 24:50-53) “Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo. Ellos, después de haberle adorado volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaba siembre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén”.
- Dios disfruta de la comunión con sus hijos.
II. EL PODER DE LA ALABANZA
Dios se manifiesta en un ambiente de adoración y alabanza. Cuando nuestros corazones están sometidos al Señor, llenos de amor y de alabanza, el Espíritu Santo se manifiesta.
- Cuando ministramos al Señor, el Espíritu Santo se mueve poderosamente (Hechos 13:2) “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado”.
- Fuimos creados para la alabanza y la adoración (Efesios 1:12) “A finde que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo”
I. LA ALABANZA A DIOS EN MEDIO DE LA BATALLA NOS GARANTIZA LA VICTORIA
Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros? (Romanos 8:31) “¿Qué pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?”.
- Los reyes de Moab, Amón y otros reyes de la tierra hicieron alianza para invadir al reino de Judá . El rey Josafat no tenía los suficientes recursos militares para enfrenta a los ejércitos que venían contra su pueblo. Él clamó a Dios y el Señor le respondió.
- Josafat creyó que Dios es más que suficiente y que él pelea las batallas por nosotros. El Espíritu de Dios se manifestó a través de un joven quien profetizó diciendo: (2 Crónicas 20:15) “No temáis ni os amedrentéis delante de esa multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra sino de Dios”.
- Dios les dijo que comenzaran a cantar alabanzas y adoraran. Ellos no fueron al campo de batalla con espadas y lanzas; fueron cantando alabanzas al Señor. Mientras marchaban iban cantando: “Glorificad al Señor, porque su misericordia es para siempre” (2 Crónicas 20:21).
- La presencia de Dios se manifestó e hizo el milagro. (2 Crónicas 20:22) “Cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso emboscadas contra los hijos de Amón, de Moab y de los del monte de Seir que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros”.
- El pueblo de Dios recogió el botín de guerra (2 Crónicas 20:25-26) “Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadáveres muchas riquezas, así vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para sí, tantos, que no podían llevar; tres días estuvieron recogiendo el botín, porque era mucho. Y al cuarto día se juntaron en el valle de Beraca; porque allí bendijeron a Jehová, y por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beraca, hasta hoy”.
Conclusión: “Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. No importan los problemas por los que estemos pasando, nuestra determinación debe ser a de alabar y bendecir al Señor siempre.

