
LA FALTA DE ORACIÓN ES LA CAUSA DE LAS DERROTAS DE LOS CRISTIANOS

Errores básicos en su actitud hacia el sexo
EL ESPÍRITU SANTO EN NOSOTROS
LECTURA BÍBLICA (Juan 7:37-44)
VERSÍCULO DE LA SEMANA ANTERIOR
“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y está es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4).
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).
PREGUNTAS INTRODUCTORIAS
- Según (Efesios 6:13) ¿Qué debemos tomar como cristianos?
R/ LA ARMADURA DE DIOS
- ¿Por qué debemos tomar la armadura de Dios? (Efesios 6:13)
R/ PARA RESISTIR EN EL DÍA MALO
- Según (Efesios 6:13) ¿Cómo debemos estar cuando hemos acabado todo?
R/ FIRMES
- ¿Con qué debemos ceñir nuestros lomos? (Efesios 6:14)
R/ CON LA VERDAD
- Según (Efesios 6:14) ¿Cómo se llama el vestido del cristiano?
R/ LA CORAZA DE JUSTICIA
- ¿Con qué debemos calzarnos? (Efesios 6:15)
R/ CON ÉL APRESTO DEL EVANGELIO DE LA PAZ
EL ESPÍRITU SANTO EN NOSOTROS
Hechos 1:1-8. En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
I. LA PROMESA DEL ESPÍRITU SANTO
El profeta Isaías escribe acerca de la promesa del Espíritu Santo. Isaías 61:1. El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;
¿Sobre quién habla el cumplimiento de esta palabra? Sobre Jesús. Cuando él entra en la sinagoga y toma el libro del profeta y lee este pasaje y termina diciendo “… Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” Lucas 4:21.
¿Cuándo se evidencia el cumplimiento de la promesa?
Años después cuando Jesús fue bautizado en el rio Jordán. Mateo 3:16-17. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
De la misma forma, existe una promesa del derramamiento del Espíritu Santo sobre la iglesia. Joel 2:28-29 Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
¿Cuándo se evidencia el cumplimiento de la promesa?
Hechos 2:1-4. Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.
Jesús antes de irse les dice a sus discípulos que era necesario o provechoso que se fuera, porque si no se iba el Consolador no vendría.
Juan 16:6-8. Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
II. EL ESPÍRITU SANTO EN NOSOTROS.
Efesios 1:13. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
1 Corintios 6:19. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? ¿Acaso ignoramos al Espíritu Santo?
Nosotros somos instrumentos en las manos de Dios. Somos como un instrumento musical en manos de un intérprete. El instrumento musical no tiene capacidad por sí mismo de componer los temas musicales, esto depende del intérprete.
El Espíritu Santo es Dios, es una persona y desea expresarse por medio de nosotros. Él es nuestro amigo, nos ayuda en nuestra debilidad, intercede por nosotros, nos anhela, nos da paz y gozo, nos protege, nos fortalece, nos da vida, da testimonio de nosotros.
Efesios 4:30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
Nosotros contristamos al Espíritu Santo cuando aun sabiendo que vive dentro de nosotros que nos acompaña a donde vayamos, simplemente hacemos como si no existiera.
La mejor manera de hacer nuestro trabajo como cristianos es confiar en el Espíritu Santo, como en el día de pentecostés ser llenos de él.
Él es una persona y tiene sentimientos. Fue enviado aquí por nosotros. Para ayudarnos. Está aquí por nuestra causa.
Conclusión: Hoy en día no desconocemos que somos templo del Espíritu Santo, que por medio de Él tenemos poder para hacer las obras que Jesús nos encomendó hacer. Nosotros somos la luz del mundo y la sal de la tierra. El mundo necesita de la iglesia y nosotros necesitamos del poder del Espíritu Santo. Hoy, al igual que en el tiempo de los hechos de los apóstoles, la iglesia necesita darle lugar al Espíritu Santo. Nuestra experiencia con Él debe pasar de ser netamente racional, a ser vivencial.

