
LA SEMILLA DE FE
LA FE EN ACCIÓN
Texto Principal: Juan 9:1-12; 2 Reyes 5:1-15
Introducción: La fe viene por oír la palabra de Dios (Romanos 10:17) “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”.
I. EL CASO DEL CIEGO DE NACIMIENTO
Asumiendo que todo caso de sufrimiento individual obedecía a un pecado específico, los discípulos le preguntaron al Señor Jesús sobre la causa de la ceguera de aquel hombre. La enfermedad y el sufrimiento eran considerados comúnmente como consecuencias del pecado. Sin embargo, el problema religioso se tornaba incómodo cuando la víctima nacía con una discapacidad tal como la ceguera. (Juan 9:1-2) “Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿Quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?”.
1. El pecado y la enfermedad entraron en el mundo por la desobediencia. La Biblia explica esta relación entre el pecado y la muerte. La muerte (y la enfermedad que lleva a la muerte) entraron en el mundo por la transgresión de Adán, y de esta manera la muerte (enfermedad) se manifestó en la raza humana. (Romanos 5:12) “Por tanto como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.
2. El Señor Jesucristo resalta que más allá de la tragedia de los defectos humanos, resultado por lo general de la caída del hombre y la consecuente entrada del pecado, la enfermedad, la aflicción y la muerte en el mundo; la gracia y la misericordia de Dios están a disposición de todos.
3. El Señor Jesús corrigió primeramente esta idea y luego puso el enfoque en el objetivo de este sufrimiento particular, que proveyó una ocasión para revelar la gloria de Dios.
4. El Señor Jesús dijo: (Juan 9:4) “Me es necesario hacer las obras del que me envió”. El Señor se refiere a la misión que el Padre le encargó: Manifestar su gracia a los seres humanos haciendo milagros trayéndoles salvación para el alma y sanidad para los cuerpos enfermos.
II. EL CIEGO PUSO SU FE EN ACCIÓN
El ciego actuó basado en las palabras del Señor Jesús. Esta es la fe en acción; la fe que obra milagros.
1. El ciego no contradijo las palabras del Señor Jesús cuando le ordenó: “Ve a lavarte en el estanque de Siloé”. El ciego no dijo: me he lavado varias veces en este estanque y no he sido sanado.
2. La fe que obra milagros hace caso omiso de las evidencias físicas; esta clase de fe no se basa en la razón, descansa íntegramente en la Palabra de Dios.
3. No fueron las aguas del estanque de Siloé, tampoco el lodo que el Señor puso en los ojos del ciego lo que produjeron el milagro de la sanidad. Fue el poder de la Palabra del Señor Jesús activado por la fe en acción. (Juan 9:10-11) “Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, y me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista”.
III. POR LA FE EN ACCIÓN , NAAMAN FUE SANADO DE LA LEPRA
Naamán fue un gran hombre, honorable y de gran valor, pero padecía de la enfermedad de la lepra. Dios usó a una criada que había sido llevada cautiva por bandas armadas de Siria; ella fue quien le dijo a Naamán, como recibir la sanidad. Dios no tiene problemas para usar a la persona que está dispuesta a hacer Su voluntad; puede ser una persona ilustre o alguien que no goza de una posición distinguida. Dios solo necesita nuestra disposición.
1. La sanidad de Naamán es un testimonio de la fe en acción.(2 Reyes 5:9-11) “Y vino Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a las puetas de la casa de Eliseo. Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Vé y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio. Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará al Jehová Dios de Israel su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanaré la lepra”.
2. Naamán llevo mucho oro y plata porque quería comprar la sanidad. No necesitamos pagar ningún precio para recibir la sanidad divina; hace dos mil años el Señor Jesucristo pagó en la cruz del Calvario el precio por nuestra sanidad.
3. Naamán actuó conforme a la palabra que el profeta de Dios le dio; puso en acción la fe y recibió el milagro. (2 Reyes 5:13-14) “Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: lávate, y serás limpio? Él entonces descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio”.
Conclusión: La fe debe ponerse en acción, la fe no es pasiva. Si no ponemos nuestra fe en acción, nada pasará.

