
Dios no es un mendigo
LA SEMILLA DE FE
Texto Principal: 2 Corintios 9:6-7; Lucas 5:1-11
Introducción: El otro nombre del Lago de Genesaret es el Lago de Galilea. En días de nuestro Señor Jesucristo los alrededores del Lago estaban densamente poblados y en sus riberas había numerosas ciudades. Capernaum, y Betsaida al norte de ella , eran centros de la industria pesquera.
- LA NECESIDAD DEL SEÑOR JESUS
La multitud estaba hambrienta y sedienta de la palabra de Dios. La gente se agolpaba alrededor del Señor Jesús para oír sus enseñanzas.
- El Señor necesitaba suplirle la necesidad a la multitud que estaba a su alrededor. ¿Qué necesitaba el Señor? Un lugar apropiado para predicar. El Señor vio dos barcas que estaban a la orilla del lago (Lucas 5:2) “Y vio dos barcas que estaban a la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes”.
- El Señor Jesús solicito que le prestaran una barca que estaba vacía (Lucas 5:3).
- La multitud fue bendecida con la Palabra. El Señor les compartió la palabra de Dios y sació la necesidad de la multitud que había venido a escucharle.
II. LA IMPORTANCIA DE SEMBRAR LA SEMILLA EN BUENA TIERRA
El Señor Jesús nos enseña acerca de la siembra de la semilla y la importancia de sembrar en buena tierra.
- Nosotros somos responsables no solo de sembrar la semilla de fe por medio de hechos reales, y de cómo dársela al Señor; sino que también somos responsable de seleccionar el terreno para la siembra.
- La calidad del terreno es lo que determina la magnitud de la cosecha.
III. ¿COMO DEBEMOS SEMBRAR LA SEMILLA DE FE?
El Señor Jesucristo nos enseña cómo debemos ofrecer nuestra semilla de fe.
- Sembremos nuestra semilla de fe con paciencia y diligencia (Lucas 8:15).
- Debemos buscar los lugares donde el Espiritu Santo está obrando. Localicemos lugares donde se predica la palabra de Dios sin religiosidad ni sectarismo; y donde el Espiritu Santo está obrando señales y prodigios y las almas se están convirtiendo al Señor Jesucristo.
- Busque ministerios donde ya estén rindiendo fruto para el reino de Dios. Pregúntese: ¿Se están salvando las almas? ¿Se están sanando los enfermos? ¿Se está extendiendo el reino de Dios en el mundo a través de ese ministerio?
- Cuando siembre sabiamente, espere una cosecha abundante con resultados del 30, 60 y 100 por uno.
IV. AQUELLOS HOMBRES PLANTARON SU BOTE
Aquellos pescadores frustrados plantaron su bote como una semilla de fe en el ministerio del Señor Jesucristo. (2 Corintios 9:6-7) “Pero esto digo: El que siembre escasamente, también segará escasamente…”.
- Ellos le dieron al Señor Jesús su posesión más grande, como una plataforma desde la cual podía predicar el evangelio a aquella multitud de personas hambrientas de Dios.
- Como pescadores profesionales tenían la necesidad de pescar con el fin de ganarse el sustento de sus familias. También necesitaban ver a Dios trabajando en sus vidas, es decir, ver al Señor Jesús como el Hijo del Dios Omnipotente. Jesús respondió a esas necesidades.
V. ECHAD VUESTRAS REDES PARA PESCAR
Cuando le damos algo a Dios, él nos lo devuelve multiplicado. El Señor suplió las necesidades de aquellos pescadores.
- Simón: Navegue hacia las aguas profundas. (Lucas 5:4) “Boga mar adentro y echad vuestras redes para pescar”. En la noche los peces se acercaban más a la superficie para alimentarse; durante el día buscaban en lo profundo de las aguas frescas.
- Simón Pedro hizo caso omiso de su experiencia como pescador profesional y actuó conforme a la palabra del Señor Jesús. (Lucas 5:5) “Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red”.
VI. CUANDO HONRAMOS A DIOS CON NUESTRAS OFRENDAS, ÉL NOS DEVUELVE MULTIPLICADO LO QUE SEMBRAMOS EN SU OBRA
(2 Corintios 9:6-11) “Pero esto digo: El que siembre escasamente, también segará escasamente…”.
- Las acciones de fe provocan los milagros de Dios. Tan abundante fue la pesca que ni redes ni barcas bastaban para contenerla. (Lucas 5:6) “Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peses, y red se rompía”.
- Hubao más que suficiente (Lucas 5:7) “Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían”.
Conclusión: Dios que poso en nuestras manos la semilla de la siembra es quien resuelve nuestras necesidades, y multiplica lo sembrado, nos concede abundancia para que podamos compartirla con otros, y quien nos hace crecer espiritualmente con amor, gozo y paz. (2 Corintios 9:8-10)

