
SANIDAD DIVINA PARA TODOS.
SALVACIÓN PARA EL ALMA Y PARA EL CUERPO
Texto Principal: Salmo 103:3; Marcos 2:9; Isaías 53:5; Romanos 10:9.
Introducción: La sanidad en la Biblia es tanto física como espiritual. Los dos dardos que Satanás ha lanzado contra la humanidad son el pecado y las dolencias. Estos dardos entraron en el mundo por causa de la desobediencia de Adán y Eva. Sobre estos dos, se proclama la victoria que el Señor Jesucristo trajo al mundo: La salvación y la sanidad; la liberación del pecado y de la enfermedad. Esta provisión divina está en una sola expiación sufridos por un sustituto. Esto tiene un mismo significado: decir SANADO o decir SALVO; es para el alma y el cuerpo.
I.VERDAD OS HARÁ LIBRES.
La verdad debe ser predicada y creída: ¿Cuál verdad? Que el Señor Jesucristo se entregó en sacrificio por todos nosotros, y en su sacrificio llevó nuestros pecados y nuestras enfermedades. (Juan 8:32) “Y conoceréis la verdad; y la vedad os hará libres”.
- Nuestro cuerpo y nuestro espíritu son de Dios. Fueron comprados con un precio muy alto. (1 Corintios 6:20) “Porque habéis sido comprados con precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.
- Fuimos comprados con la sangre del Señor Jesucristo (1 Corintios 7:23) “Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres”; (1 Pedro 1:18-19).
II. EL PERDÓN DE LOS PECADOS Y LA SANIDAD FÍSICA.
El caso del paralítico: (Marcos 2:5-12).
- El paralítico dejó atrás sus pecados con sus enfermedades. Porque el Señor Jesús le dijo al paralítico que sus pecados habían sido lavados, la enfermedad también tenía que salir de su cuerpo, pues el remedio para los dolores fue provisto en la misma expiación por el pecado.
- La liberación es doble: espíritu y cuerpo. El Señor Jesús fue herido por nuestras rebeliones (Isaías 53:5) “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.
III. SOZO.
La palabra griega traducida ‘salvo’ en (Romanos 10:9) “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”, es la misma palabra usada en (Marcos 6:56).
- Las palabras ‘salvo’ y ‘sanaban’ fueron traducidas de la palabra griega ‘sozo’. Debemos comprender el sentido de estas palabras en el idioma griego. En los siguientes versículos fueron traducidas de la misma palabra ‘sozo’.
• Salva – salvo. (Marcos 5:23) “Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá” (Marcos 16:16); (Lucas 8:36) “Y los que lo habían visto, les contaron como había sido salvo el endemoniado”; (Hechos 2:21) “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”.
• Sanado – sanarán. (Hechos 14:9) “Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado”; (Hechos 4:9) “Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera ésta haya sido sanado”. - No hay necesidad de que los creyentes estemos enfermos. No toleremos más en nuestra vida las enfermedades porque el Señor Jesús no solo llevó nuestros pecados, él llevó también nuestras enfermedades.
- El Señor Jesucristo TOMÓ nuestras enfermedades (debilidades) y llevó nuestras dolencias (molestias) (Mateo 8:17) “Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”; (Isaías 53:4); (1 Pedro 2:24).
IV. ¿ES LA VOLUNTAD DE DIOS SANAR A LOS ENFERMOS HOY?
Muchos enfermos saben que Dios es el Sanador, pero no tienen la certeza de su voluntad para sanarlos. Algunos cristianos enfermos oran a Dios diciendo: ¡Señor, si es tu voluntad, sáname!
- Desconocer la voluntad de Dios para la sanidad, es lo mismo que dudar. Dudar de la integridad de Dios y la veracidad de Su palabra es el gran obstáculo de la fe.
- A la pregunta: ¿cree usted que es la voluntad de Dios sanar a todos los enfermos? Muchos responden: no sé si es su voluntad.
- Así como la voluntad de Dios es la salvación de todos los pecadores, también es la voluntad de Dios sanar a todos los enfermos.
Conclusión: Si Él llevó nuestros pecados y nuestras enfermedades, nosotros no tenemos porque llevarlos. Si necesitamos llevarlos, entonces fue en vano que Jesús los llevara. Porque Él los llevó, nosotros fuimos redimidos de ellos. Muchos creyentes creen que, aunque fueron redimidos de sus pecados, deben seguir sufriendo sus enfermedades, porque piensan ellos, que puede que no sea la voluntad de Dios sanarlos.

