
El problema no está de parte de su marido
SANIDAD DIVINA PARA TODOS.
Texto Principal: Mateo 4:23-24; Éxodo 15:26; Juan 10:10; Hechos 10:38; 3 Juan 2.
Introducción: ¿Qué piensa Dios de las enfermedades? ¿Son las enfermedades las pruebas de Dios para sus hijos? ¿Cuál es el origen de las enfermedades? ¿Las enfermedades y las aflicciones son el método que Dios usa para santificarnos? Estas y otras preguntas seguramente se han hecho ustedes alguna vez. Escudriñemos las Sagradas Escrituras al respecto y pidámosle al Espíritu Santo que abra los ojos de nuestro entendimiento para conocer cuál es la voluntad de Dios para nosotros sus hijos respecto a la sanidad.
I. EL ORIGEN DE LAS ENFERMEDADES.
Las enfermedades vinieron como consecuencia de la transgresión de Adán. Dios no nos creó para la enfermedad, ni la pobreza, tampoco nos creó para la muerte.
1.Dios le dijo a Adán que escogiera entre la vida y la muerte, la bendición y la maldición (Génesis 2:16-17).
2.La muerte, las enfermedades, y la pobreza son maldiciones que vinieron como consecuencias de la transgresión de Adán. (Deuteronomio 28)
II.ECHANDO FUERA A LOS ESPÍRITUS DE ENFERMEDAD.
Las enfermedades proceden del diablo. Cada enfermedad tiene vida, una mala vida que no viene de Dios, porque la enfermedad mata y destruye la vida humana. Esa vida mala o demonio que le da vida a las enfermedades viene de Satanás (Juan 10:10).
- El Señor Jesucristo es el Sanador. Él sana todas nuestras dolencias (Salmo 103:3).
- Grandes multitudes venían a Él para ser sanados. ¿Cuál era la característica de las multitudes? (Mateo 4:24) “Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos; y los sanó”.
- El Señor Jesucristo sanó a todos los oprimidos por el diablo (Hechos 10:38) “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.
- El Señor Jesús echó fuera a los espíritus de enfermedad y los enfermos fueron sanados. (Mateo 8:16). Esto nos permite inferir que las enfermedades que el Señor Jesús sanó fueron causadas por demonios.
- El espíritu de enfermedad en la mujer encorvada. Un espíritu de enfermedad de parte de Satanás la había atado. (Lucas 13:11) “Y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar”. ¿Qué clase de espíritu estaba afligiendo a esta mujer? ¿Era una bendición enviada de Dios? ¡NO! El Señor Jesús dijo que “Satanás la había atado” (Lucas 13:16) “Y a está hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de está ligadura en el día de reposo?”.
- El Señor Jesús echó fuera a ese espíritu de enfermedad, la mujer quedó sana”. Mientras el espíritu de enfermedad permanezca en el cuerpo humano la enfermedad seguirá llevando a cabo su obra destructiva.
- Echando fuera a los espíritus inmundos. Cuando el espíritu malo o espíritu de enfermedad es echado fuera del cuerpo humano en el Nombre de Jesús, la enfermedad se muere. Este es el proceso para la sanidad divina.
- El enfermo mental (Marcos 1:23-26) “Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, diciendo: ¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios. Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él! y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él”. La situación de este hombre incorregible en la sinagoga fue causada por un espíritu inmundo.
- El hombre mudo. (Mateo 9:32-33). La mudez fue causada por un demonio mudo.
- El niño mudo y sordo. (Marcos 9:25-27). Este niño estaba sordo por causa de un espíritu que Satanás había enviado para atormentarlo y causarle la muerte.
- La sanidad de la suegra de Pedro. (Lucas 4:38-39). No se puede reprender a alguien que no comprende las palabras. Se puede reprender solamente a las personalidades. El Señor Jesús reconoció a Satanás trabajando en el cuerpo de esta mujer como la causa de la fiebre. Jesús reprendió la fiebre y la fiebre la dejó.
Conclusión: Las enfermedades son los ataques que el diablo lanza contra nosotros para causarnos dolor, angustia y hasta la misma muerte. Nosotros tenemos la Unción del Espíritu Santo y la autoridad en el Nombre de Jesús a nuestra disposición para resistir a esos demonios inmundos y echarlos fuera. Reprendámosles y atémoslos en el Nombre de Jesús y echémoslos fuera. Levantémonos ahora mismo y actuemos en fe: Fe en el Nombre de Jesús, creyendo que Dios confirmará siempre Su Palabra de la misma manera que lo hizo con los primeros discípulos. (Marcos 16:19-20).

