
Las buenas relaciones producen protección y provisión de amor

¿ESCLAVOS? O HIJOS
NO DUDE, CREA EN DIOS Y CREA EN USTED
VERSÍCULO DE LA SEMANA ANTERIOR: “Entonces serás prosperado, si cuidares de poner por obra los estatutos y decretos que Jehová mandó a Moisés para Israel. Esfuérzate, pues, y cobrad ánimo; no temas, ni desmayes” (1 Crónicas 22:13)
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios”
(Eclesiastés 5:19).
PREGUNTAS INTRODUCTORIAS
- Según (1 Corintios 14:28) ¿Qué debe hacer el hermano que tiene un mensaje en lenguas pero no hay interprete en la iglesia?
R/ DEBE HABLAR PARA SÍ MISMO
- ¿Qué deben hacer los profetas en una reunión de la iglesia?
(1 Corintios 14:29)
R/ LOS PROFETAS HABLEN DOS O TRES Y LOS DEMÁS JUZGUEN
- Según (1 Corintios 14:30) Si algo le fuere revelado a otro que estuviera sentado, ¿Qué debe hacer?
R/ CALLAR PRIMERO
- ¿Cuántos, entonces, pueden profetizar? (1 Corintios 14:31)
R/ TODOS. PERO UNO POR UNO
- ¿Por qué deben profetizar uno por uno? (1 Corintios 14:31)
R/ PARA QUE LOS DEMÁS APRENDAN Y TODOS SEAN EXHORTADOS
NO DUDE, CREA EN DIOS Y CREA EN USTED
INTRODUCCIÓN: “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga será hecho” (Marcos 11:23).
Los montes representan obstáculos, imposibilidades y límites que parecen inamovibles.
La clave no está en el tamaño del monte, sino en lo que ocurre dentro del corazón del creyente. En la vida cristiana no todo se detiene porque Dios no quiere obrar, sino porque muchas veces nuestro corazón no está alineado con Su Palabra.
¿Que debe ocurrir en nosotros para que los milagros sucedan, para que los montes sean movidos?
- DESARROLLAR HABITOS ESPIRITUALES SALUDABLES
Los resultados espirituales no son accidentales; son el fruto de hábitos correctos.
- Hablar la palabra de fe. Es decir, hablar en grande y pensar en grandes son dos hábitos que usted y yo debemos formar para alcanzar las cosas grandes que Dios ya ha provisto para que las disfrutemos en esta vida.
- Pensar bien. Los pensamientos de Dios para nosotros son pensamientos de bienestar. Dios nos ha dado el privilegio que nos ha dado de poder escoger lo que queremos en la vida. Por eso Usted puede decir escojo pensar en grande. Escojo pensar en que seré un millonario.
Estos dos hábitos —hablar fe y pensar bien— deben establecerse primero en el espíritu. Cuando aprendemos a hablar fe y a pensar conforme a la Palabra, Dios nos conduce a nuevas etapas de crecimiento espiritual.
- RENUEVE SU MENTE
Renueve su mente con la Palabra de Dios, cambie su vocabulario, hable en grande, piense en grande y recibirá cosas grandes de parte de Dios. Recuerde: ¡Dios es muy grande! Declare la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es íntegra, ella no vuelve vacía. No deje de declararla, de esa manera la activa a su favor.
Medite constantemente:
- Salmo 65:4) “Seremos saciados del bien de tu casa”;
- (Salmo 23:1) “El Señor es mi pastor; nada me faltará”;
- (Salmo 68:19) “Bendito el Señor; cada día nos colma de sus beneficios el Dios de nuestra salvación”;
- (Salmo 107:20) “Envió su Palabra, y los sanó, y los libró de su ruina”;
- (Salmo 112:2-3) “Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita. Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre”;
- (Salmo 116:7) “Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque Jehová te ha hecho bien”.
- DEJAR LA INCREDULIDAD
La incredulidad a Dios y Su palabra es un acto de rebelión que trate consecuencias desastrosas. La incredulidad nos priva de las bendiciones de Dios. En la parábola del siervo que escondió el talento (Mateo 25:14–30), vemos que Dios ya había entregado los recursos, pero el siervo, al no creer en la bondad de su señor, enterró lo que recibió y fue privado del gozo y del propósito.
Dios no libera para que vivamos estancados ni temerosos. Cristo nos redimió de la maldición para que vivamos como herederos, no como siervos paralizados por el miedo (Gálatas 3:13). Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).
Conclusión: La incredulidad priva del disfrute de lo que Dios ya dio; la fe, en cambio, activa, multiplica y permite entrar en la plenitud del propósito de Dios.

