
Cada oportunidad esconde tras sí otras oportunidades mayores

NO DUDE, CREA EN DIOS Y CREA EN USTED
Las buenas relaciones producen protección y provisión de amor
Cuando los canales de nuestra comunicación se abran, estaremos creando el clima para una relación más personal y lo técnico será menos acondicionador de nuestra familia. Las buenas relaciones producen protección y provisión de amor. Las reglas que no llegan a ser rígidas, frías y metálicas, sino amorosas, que llevan el toque personal de alguien con deseos de comunión, traerán buenos resultados a la unión de la familia y sacarán de la soledad a los que la sufran.
Las actividades en conjunto desempeñan un papel importante en el proceso de sanidad de la soledad: Días de campo, eventos deportivos donde la familia pueda asistir, paseos, viajes, diversiones sanas que la familia pueda disfrutar, asistir juntos a la iglesia, comer juntos a la mesa, comer de vez en cuando en restaurantes y otras actividades en que la familia pueda participar.
Esto hará que cada miembro de la familia conozca a los otros y compruebe que no todo es malo en las actividades comunitarias. Rápidamente se llegará a comprobar que es más lo que une a una familia que lo que causa desunión.
Por último, queremos recomendar la dependencia del Señor Jesucristo. Esto nos hará conscientes de que no estamos solos. El andar en el Espíritu nos ayudará a relacionarnos con otras personas sin miedo a fracasar pues Él nos conducirá a toda verdad.
Practiquemos la alabanza, reunámonos con los grupos que alaban a Dios y sentiremos su presencia. Soltemos la presencia de Cristo que está en nosotros, la palabra de fe que está en el corazón, y digamos: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Enfrentemos la vida con valor y confianza de que Él está con y en nosotros.
El que goza de la presencia del Señor quiere compartirla y así da un golpe mortal a la soledad. No estamos solos. El Señor está con nosotros y ¿Quién puede estar contra nosotros? (Mateo 28:20) “Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”.

