
RENUEVE SU MENTE Y TRANSFORME SU VIDA

La relación íntima entre amor y temor
Las riquezas proceden de Dios
Las riquezas proceden de Dios, son una de las bendiciones que el Señor Jesucristo obtuvo a través de su obra redentora en la cruz del Calvario. Estas bendiciones ya son una realidad y las recibimos por medio de la fe en Él. La Biblia dice en (2 Corintios 8:9) “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”.
Somos prosperados, enriquecidos y exitosos porque somos bendecidos. “(Proverbios 10:22) “La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella”.
Dios nos dio el poder para hacer las riquezas, ese poder es la bendición. La Biblia dice en (Deuteronomio 8:18) “Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día”.
Se requiere de la fe para poseer y disfrutar de la bendición del Señor. (Hebreos 11:1-2) “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos”.
El poder para hacer las riquezas está en nosotros, es una realidad y está a nuestra disposición. Jesús dijo: “Si puedes creer al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23).
Con esta afirmación, el Señor Jesucristo expresó de una manera muy sencilla lo que es la ley para hacer las riquezas. “Basta con creer, para lograr lo que se cree”.
Creer es poner en acción la fe. Es moverse a lo que ha deseado, ha ideado, ha soñado. Esta acción por más pequeña que sea es la ley que libera lo que parece imposible para la mente.
El creer es hablar con seguridad que tendrá lo que se cree. El Señor Jesucristo dijo en (Marcos 11:23) “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino que creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”.
Es como la mujer embarazada en sus primeros días. Nadie puede notar ningún cambio físico todavía, pero ella sabe que está embarazada y no le importa si otros no creen. Ella cree y habla con seguridad. Entonces comienza a hacer los arreglos para su bebe que está por nacer.
El que cree ora con seguridad de que ya Dios ha provisto lo que desea. Le da gracias a Dios constantemente por lo que ya ha hecho, porque lo cree y para el que cree todo le es posible.
Cuando Jesús recibió la noticia de que Lázaro su amigo estaba enfermo, Él dijo que aquella enfermedad no sería para muerte. En realidad lo que dijo fue que aquella enfermedad no terminaría en la muerte.
Pero Lázaro murió y fue enterrado, más cuando Jesús llegó al sepulcro donde habían puesto el cuerpo de Lázaro, oró al Padre y le dio gracias diciendo: “Padre gracias te doy por haberme oído” (Juan 11:41). En otras palabras, aun cuando Lázaro llevaba cuatro días de estar muerto, él había dicho que su enfermedad no terminaría en muerte. Así que ordenó que quitaran la piedra y luego ordenó a Lázaro que saliera, y salió vivo. ¿Por qué tuvo tanto éxito en aquella orden? Jesús nunca dejó de creer y por eso Lázaro resucitó y salió.
Si usted quiere riquezas, tiene que creer que existen las riquezas para usted. Ore por las riquezas y luego dele gracias a Dios por sus riquezas. Luego de orar y darle gracias a Dios, comience a actuar hacia esas riquezas creyendo que le pertenecen y vendrán, no tardarán. Amén.
Esta es la palabra rehema del Señor para nosotros hoy. (Deuteronomio 30:9) “Y te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, en el fruto de tu tierra, para bien; porque Jehová volverá a gozarse sobre ti para bien, de la manera que se gozó sobre tus padres, cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma”. ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

