
Oír como los sabios

EL PODER DE LA IMAGINACIÓN
LA LLENURA DEL ESPÍRITU SANTO NOS TRANSFORMA
Texto Principal: 2 Corintios 3:18; 1 Tesalonicenses 5:17; Efesios 6:18
Introducción: Un hombre que ora crece en fe, adquiere denuedo espiritual y sabe cómo enfrentarse a cualquier circunstancia en la vida. ¿Cuál fue el secreto del poderoso ministerio del Señor Jesucristo aquí en la tierra? La vida de oración. El Señor Jesús empezaba el día orando, y lo terminaba orando; y en medio hacía milagros. Imitemos al Señor Jesús; oremos en todo tiempo con toda oración y súplica (Efesios 6:18).
I. LA MANIFESTACION DE LA GLORIA DE DIOS
Nosotros nos parecemos más a la persona con la que pasamos más tiempo. Si pasamos tiempo diario con Dios en oración seremos transformados a la imagen de nuestro Seños Jesucristo.
1. Moisés fue transformado por estar en la presencia de Dios en oración. (Éxodo 20:21) “Entonces el pueblo estuvo a lo lejos, y Moisés se acercó a la oscuridad en la cual estaba Dios”; (Éxodo 24:15-18) “Entonces Moisés subió al monte, y una nube cubrió el monte. Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube. Y la apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel. Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte; y estuvo Moisés cuarenta días y cuarenta noches”. (Éxodo 34:28-30) “Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos. Y aconteció que descendiendo Moisés del monte de Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios. Y Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés, y he aquí la piel de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de acercarse a él”.
2. El Señor Jesucristo fue transfigurado en aquel monte alto. (Mateo 17:1-2) “Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz”.
II. UNGIDOS PARA HACER OBRAS EXTRAORDINARIAS
La Unción del Espíritu Santo transformó al rey Saúl.
1. De buscador de asnas a príncipe sobre el pueblo de Israel. (1 Samuel 10:1) “Tomando entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, y lo besó, y le dijo: ¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre el pueblo de Israel?”.
2. La regeneración del corazón de Saúl. (1 Samuel 10:9-10) “Aconteció luego, que al volver él la espalda para apartarse de Samuel, le mudó Dios su corazón; y todas estas señales acontecieron aquel día. Y cuando llegaron allá al collado, he aquí la compañía de los profetas que venía a encontrarse con él, y el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos”.
3. La Unción del Espíritu Santo nos capacita para hacer las mismas obras que el Señor Jesús hizo (Juan 14:12) “De cierto, de cierto os digo: Él que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre”.
4. A través de la oración, los límites desaparecerán de nuestras vidas; la Unción del Espíritu Santo se incrementa y nos capacita para hacer obras mayores.
III. LA PLENITUD DEL ESPÍRITU SANTO
(Efesios 5:18) “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu Santo”. El tiempo verbal de sed llenos en griego se refiere a que esa condición no termina en una sola experiencia, sino que se mantiene siendo continuamente llenos del Espíritu Santo.
1. Los primero creyentes reconocieron la necesidad de estar siempre llenos del Espíritu Santo.
2. Los creyentes fueros amenazados para que no predicaran el Nombre del Señor Jesucristo. (Hechos 4:17-18) “Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. Y llamándolos, les intimidaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús”.
3. Los discípulos oraron a Dios por la plenitud del Espíritu Santo y de poder. (Hechos 4:29-31) “Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu Santo Hijo Jesús. Y cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron con denuedo la Palabra de Dios”.
Conclusión: Es a través de la oración donde tenemos un conocimiento más profundo de Dios. Cuando oramos, nuestra mente comienza a ser transformada y controlada por el Espíritu Santo y podemos ver las cosas como Dios las ve. Oremos en todo tiempo; “oremos sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17).

