
LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO

UNGIDOS CON LA SANTA UNCIÓN
LA ORACIÓN QUE DIOS RESPONDE
VERSÍCULO DE LA SEMANA ANTERIOR: “La lengua apacible es árbol de vida; mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu” (Proverbios 15:4)
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia, oh Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines del mar” (Salmo 65:5).
PREGUNTAS INTRODUCTORIAS
- Según (1 Corintios 10:1) ¿Qué no quería el apóstol Pablo?
R/ QUE LA IGLESIA IGNORARA QUE NUESTRO PADRES ESTUVIERON BAJO LA NUBE
- ¿Quiénes pasaron el mar? (1 Corintios 10:1)
R/ TODOS
- ¿Quiénes fueron bautizados en Moisés? (1 Corintios 10:2)
R/ TODOS FUERON BAUTIZADO EN LA NUBE Y EN EL MAR
- ¿Quiénes comieron del mismo alimento espiritual? (1 Corintios 10:3)
R/ TODOS
- ¿Quiénes bebieron de la misma bebida espiritual? (1 Corintios 10:4)
R/ TODOS BEBIERON DE LA MISMA BEBIDA ESPIRITUAL
- Según (1 Corintios 10:4) ¿Quién era la roca espiritual que seguía a los israelitas en el desierto?
R/ CRISTO
LA ORACIÓN QUE DIOS RESPONDE
(Santiago 5:15-18) “Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto”.
(Mateo 7:7-8) “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”.
(Marcos 11:23-24) “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino que creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidieres orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.
Introducción: No todas la oraciones que hacemos traen respuestas; la no contestación a la oración no es porque Dios no quiera responder nuestras peticiones, es porque oramos mal, es decir, no hacemos la oración conforme a los principios establecidos en la Palabra de Dios. El apóstol Santiago afirma: “Pedís y no recibís, porque pedís mal,…” (Santiago 4:3) ¿Cómo debemos orar para recibir las respuestas?
- DECIDAMOS LO QUE QUEREMOS DE DIOS
(Santiago 1:6-8) “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor”.
- Dudar es no decidirse a una cosa u otra. El que duda, es inestable en todos sus caminos.
- Decidamos lo que quereos de Dios, y determinémonos acerca de ello.
II. LEAMOS LAS ESCRITURAS DONDE DIOS PROMETE CONCEDERNOS LAS PETICIONES
(Salmo 37:4) “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón”; (Josué 1:8)“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a los que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien”. Para que todo nos salga bien en nuestra vida de oración, la Palabra de Dios debe ser lo más importante, lo primero para nosotros.
- Alimentémonos de la Palabra, y seremos edificados y fortalecidos en la fe. La Palabra de Dios es la semilla de la fe. (Romanos 10:17) “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios”.
- Rechacemos la duda y los argumentos del diablo con Palabra de Dios.
III. PRESENTEMOSLE A DIOS NUESTRAS PETICIONES
(Mateo 7:7-8) “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”.
- Nuestro Padre Dios, quiere que le presentemos nuestras peticiones.
- Dios es bueno, Él es nuestro Padre, Él se complace obrando milagros a favor nuestro.
IV. CREAMOS QUE LA RESPUESTA YA ES UNA REALIDAD
- (Marcos 11:23-24 VRV) “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino que creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidieres orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. La versión Amplificada de la Biblia dice: “Cuando ores, cree y ten confianza de que se te ha concedido, y lo tendrás” (Marcos 11:24).
- Tenemos que creer que tenemos la respuesta antes de percibirla a través de nuestros sentidos. Esto va más allá de lo que podemos pensar con la mente natural; es “andamos por fe, no por vista” (2 Corintios 5:7). Meditemos en la Palabra de Dios que nos garantiza las respuesta a nuestras peticiones.
- Visualicémonos en posesión de la bendición y hagamos planes con ello porque ya es una realidad.
V. NO DUDEMOS
Dejemos que nuestros pensamientos y deseos afirmen que tenemos lo que estamos pidiendo en oración. No permitamos que un cuadro mental de derrota domine nuestra mente.
- Pongamos nuestra mente en la respuesta. (Santiago 4:7) “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”.
- Erradiquemos toda imagen, sugestión, sentimiento o pensamiento que no contribuya con fe de que tendremos lo que estamos pidiendo en oración.
- Protejamos nuestra mente de cualquier pensamiento de incredulidad.
VI. DÉMOSLE GLORIA A DIOS POR LA RESPUESTA
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6).
- La palabra “por nada estéis afanosos” quiere decir por nada estéis ansiosos o preocupados,
- Mientras estemos ansiosos y preocupados pensado si Dios quiere respondernos, la oración no obra con eficacia.
- Debemos orar con acción de gracias. Démosle gracias a Dios por la respuesta aunque no la veamos.
Conclusión: Todo cristiano que ponga en práctica estos siete pasos para recibir la respuesta a la oración, descubrirá como sus oraciones serán poderosas y eficaces. “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Juan 15:7).

