
EL SEÑOR SANA A LOS QUEBRANTADOS DE CORAZÓN

LA ORACIÓN QUE DIOS RESPONDE
LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO
Texto Principal: Juan 16:5-15; Lucas 24:49; Hechos 1:4-8
Introducción: El Espíritu Santo es la tercera Persona de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Trinidad en una absoluta unidad. Es una Trinidad perfecta; cada uno es distinto de los otros dos.
I. LA PERSONA DEL ESPÍRITU SANTO
El Espíritu Santo es igual en cada aspecto al Padre y al Hijo. Todos los atributos de la Deidad le son atribuidos al Espíritu Santo.
- El Espíritu Santo:
- Tiene intelecto (1 Corintios 2:11):
“Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.” - Tiene voluntad (1 Corintios 12:11):
“Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.” - Tiene emociones (Romanos 15:30):
“Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios.”
- La primera referencia bíblica al Espíritu Santo está en (Génesis 1:2): “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas.”
- El Espíritu Santo es el Comandante Supremo del ejército de Cristo (la Iglesia). Sin el apoyo del Espíritu Santo, nuestros planes fracasarán.
- Es el Señor de la cosecha (Mateo 9:37-38):
“Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.” - Es el Jefe Supremo en el avivamiento, la evangelización y la obra misionera.
II. EL MINISTERIO DEL ESPÍRITU SANTO HOY
El propósito del ministerio del Espíritu Santo sobre la tierra no es el mismo que el ministerio terrenal del Señor Jesucristo. Cristo vino como sustituto del hombre para pagar la pena de alta traición de Adán. Eso demandó que se identificara con el hombre, haciéndose cien por ciento humano.
El Espíritu Santo no vino con un cuerpo físico; Él vino para habitar en los cuerpos de aquellos que han llegado a ser la nueva creación.
- El ministerio del Espíritu Santo comenzó en el Día de Pentecostés y continuará hasta la segunda venida de Cristo.
- En su tiempo señalado, el Espíritu Santo vino para manifestarse en los hijos de Dios. Actualmente, Él ejerce su ministerio en nosotros y por medio de nosotros, pero en el tiempo señalado ascenderá al cielo.
- El advenimiento del Espíritu Santo al mundo, y el ministerio que se le encomendó aquí, es tan real y tan definido como lo fue la encarnación y el ministerio terrenal de Cristo.
III. LA UNCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO
La unción es la manifestación de la presencia de Dios en nosotros. La unción del Espíritu Santo se derramó sobre el Señor Jesucristo (Hechos 10:38):
“Cómo Dios ungió con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”
- ¿Qué significa ser ungido?
El ungido es la persona consagrada para ejercer un oficio, como un rey o sacerdote. - ¿Qué es ser lleno del Espíritu Santo?
La llenura del Espíritu Santo es el revestimiento del poder de lo alto.
- Jesús, lleno del Espíritu Santo (Lucas 4:1):
“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto.”
(Lucas 4:18):
“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos.” - El Espíritu Santo es la fuente de poder (Lucas 5:17):
“Aconteció un día que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y los doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y de Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar.”
IV. LO QUE HACE LA UNCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO EN NOSOTROS
La unción nos revela los pensamientos de Dios, nos guía, nos libera de las cargas y la opresión, y nos capacita para hacer maravillas.
- La unción pudre el yugo (Isaías 10:27):
“Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz; y el yugo se pudrirá a causa de la unción.” - El Espíritu Santo nos anhela celosamente (Santiago 4:5):
“¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?”
Conclusión:
Anhelemos diariamente su presencia. La unción del Espíritu Santo hace la diferencia en nosotros.

