
El poder transformador de Dios

ORANDO HACIA ARRIBA Y HACIA ABAJO
LA FE DE DIOS LLAMA LAS COSAS QUE NO SON COMO SI FUESEN
Texto Principal: Romanos 4:17; Mateo 8:5-13; Marcos 4:35-39; Juan 14:10
Introducción: La fe siempre gana. Cuando la fe muere, el éxito dobla las manos. Todo paso fuera de la fe significa debilidad y fracaso. Tomemos las palabras del Señor Jesucristo como nuestro lema: «Mas para Dios todo es posible» (Mateo 19:26).
I. CREER ES ACTUAR CON LA PALABRA DE DIOS
La palabra «fe», del griego “pistis”, significa persuasión. Tener fe es estar persuadido de la veracidad e integridad de Dios. Fe es fidelidad. El vocablo griego «creer» es «pisteúo», significa «uno que cree»; que actúa con la Palabra de Dios. El Señor Jesús actuó de acuerdo con la Palabra del Padre.
- «Al que cree, todo le es posible». (Marcos 9:23) “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible”.
- Dios y nosotros estamos vinculados. Esta conexión con Dios es lo que nos hace invencibles. (1 Juan 4:4) “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”.
- ¿Quién vive en nosotros los creyentes? ¡Dios! Entonces, para el Dios que mora en nuestros cuerpos, todas las cosas son posibles. Démosle la libertad al Dios Omnipotente que está en nosotros, dejémoslo actuar; y todas las cosas son posibles.
- Porque Dios habita en nosotros, podemos hacer lo imposible. (Juan 15:5-7) “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”.
II. DÍGALO CREYENDO Y SUCEDERÁ
Todos los milagros que el Señor Jesús hizo aquí en la tierra durante su ministerio público fueron el resultado de sus palabras. Él dijo en (Juan 14:10): “Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras”.
- La declaración de la Palabra del Padre produce milagros. La palabra de Dios hace, llama las cosas que no son como si fuesen. (Romanos 4:17) “(Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen”.
- El centurión creyó en el poder de la palabra de Dios y le dijo a Jesús: «Solamente di la palabra y mi criado sanará». Entonces Jesús habló la Palabra y el criado sanó. (Mateo 8:6-13).
- Jesús sanó al leproso con la palabra. (Marcos 1:41-42) “Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquel”.
- La mujer del flujo de sangre fue sanada por la Palabra; el Señor Jesús dio la palabra y ella fue sanada. (Marcos 5:34) “Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote”.
- El paralítico fue sanado por la Palabra que el Señor Jesús le dio. (Marcos 2:11-12) “A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios…”.
III. CREA QUE LO QUE DICE SERÁ HECHO
“Lo que diga le será hecho”. (Marcos 11:23) “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”.
- Pedro creyó en la Palabra y caminó sobre las aguas en medio de la tormenta; él dijo: «Si tú eres, manda que yo vaya». Jesús dio la Palabra y las aguas sostuvieron el peso de Pedro. (Mateo 14:26-29) “… Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús”.
- Por la Palabra del Señor Jesús, el mar se aquietó. Jesús le dijo al fuerte viento: «Calla, enmudece». (Marcos 4:39) “Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza”.
Conclusión: El Señor Jesús nos manda a tener la fe de Dios. (Marcos 11:22) «Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios». El Señor vivió por la fe del Padre; la fe que llama las cosas que no son como si fuesen. La esperanza jamás ha dado un título de propiedad; la fe es el título de propiedad. Cuando creemos a la Palabra del Padre, la angustia y el temor se alejan. Si vivimos en el tiempo de la esperanza, estaremos llenos de ansiedad y preocupación.

