
ACERQUÉMONOS CONFIADAMENTE AL TRONO DE LA GRACIA

Elimine sus pretextos
PENSEMOS BIEN Y VIVIREMOS BIEN
Texto Principal: Proverbios 23:7; Filipenses 4:8; Romanos 12:2; Efesios 4:23
Introducción: Dios nos creó a Su imagen y conforme a Su semejanza; somos un espíritu, tenemos un alma y vivimos en un cuerpo. El intelecto, las emociones y la voluntad son inherentes al alma. La mente es una herramienta maravillosa que Dios nos ha dado.
I. ENFOQUEMOS NUESTROS PENSAMIENTOS
Todo aquello en lo que enfocamos nuestros pensamientos de manera constante es lo que nos sucede. Las imágenes mentales atraen lo que representan. Aquello en lo que nos enfocamos se expande en nuestra vida.
- Si nuestros pensamientos están constantemente enfocados en obtener resultados positivos, en nuestras fortalezas, y nuestras acciones refuerzan nuestra manera de pensar, eso será lo que obtendremos.
- Si nuestros pensamientos están enfocados continuamente en obtener resultados negativos, en pobres expectativas o en nuestras debilidades, eso será lo que obtendremos.
II. LA MENTE DE CRISTO Y NO LA MENTALIDAD DEL DESIERTO
Porque tenemos la mente de Cristo, pensemos Sus pensamientos. (1 Corintios 2:16) “Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”. (Juan 15:15) “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer”.
- La mentalidad de esclavos: Los israelitas en Egipto fueron enseñados a vivir como esclavos, y así vivieron durante 430 años.
- ¿Por qué los que salieron de Egipto no entraron a la tierra prometida? Porque su mentalidad no se renovó; siguieron pensando como esclavos. Los hijos de Israel salieron de Egipto, pero Egipto no salió de ellos.
- La causa del estancamiento y el fracaso es la incredulidad a la Palabra de Dios. (Deuteronomio 1:6-8) dice: «Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo: Habéis estado bastante tiempo en este monte. Volveos e id al monte del amorreo y a todas sus comarcas, en el Arabá, en el monte, en los valles, en el Neguev, y junto a la costa del mar, a la tierra del cananeo, y al Líbano, hasta el gran río, el río Éufrates. Mirad, yo os he entregado la tierra; entrad y poseed la tierra que Jehová juró a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob, que les daría a ellos y a su descendencia después de ellos».
- El pueblo incrédulo habló mal de la tierra, declararon la muerte y así les aconteció. (Números 13:32-33) “Y hablaron mal entre los hijos de Israel de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla es tierra que traga a sus moradores, y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de gran estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos”. (Números 14:28) “Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros”. (Deuteronomio 2:14) “Y los días que anduvimos de Cades-barnea hasta cuando pasamos el arroyo de Zered fueron treinta y ocho años, hasta que se acabó toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campamento, como Jehová les había dicho”.
III. LA RENOVACIÓN DE LA MENTE
Nuestra mente absorbe toda clase de información, buena o mala. No todo lo que nos enseñaron en nuestra infancia es útil para vivir la vida que Dios quiere que vivamos. Muchos fueron enseñados que sus vidas serían un fracaso, que nunca tendrían éxito. Esta es la causa por la que esas personas vivirán su propia derrota y nunca tendrán éxito en lo que emprendan.
- La renovación del espíritu de la mente (Efesios 4:23) “Y renovaos en el espíritu de vuestra mente”.
- La parte difícil en el proceso de la renovación de la mente está en reconocer que hemos estado viviendo en la mentira.
- Se requiere de una decisión para lavar nuestra mente de toda la mala información que hay en ella. (Jeremías 4:14) “Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva: ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?”.
- Jacob vivió en la mentira muchos años, hasta cuando creyó en la verdad. (Génesis 45:26-28) “Y le dieron las nuevas, diciendo: José vive aún, y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y el corazón de Jacob se afligió, porque no lo creía. Y ellos le contaron todas las palabras de José, que él les había hablado; y viendo Jacob los carros que José enviaba para llevarlo, su espíritu revivió. Entonces dijo: Basta; José mi hijo vive todavía; iré y le veré antes que yo muera”.
- Pensemos los pensamientos de Dios. (Isaías 55:8-9) “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.
Conclusión: La decisión es nuestra. Cada uno piensa lo que quiere pensar. Nuestro Padre Dios nos ordena renovar la mente. ¿Cómo lo hacemos? A través de la meditación en la Palabra de Dios. Hagámoslo y elevaremos nuestro nivel de vida y disfrutaremos del éxito, la salud y la prosperidad. Pensemos los pensamientos de Dios.

