
Todas las cosas buenas de la vida nos pertenecen

ACERQUÉMONOS CONFIADAMENTE AL TRONO DE LA GRACIA
LAS RIQUEZAS PROCEDEN DE DIOS
Texto Principal: 1 Crónicas 29:11-12; Hageo 2:6-9; Colosenses 1:16
Introducción: Dios es bueno, generoso, ilimitado y afluente. Para disfrutar de la vida abundante que Dios planeó para nosotros, debemos descubrir la generosidad, la afluencia y la liberalidad de Dios. Creemos que la vida abundante es la única clase de vida que Dios planeó para todos los seres humanos. Reconozcamos el hecho maravilloso de las riquezas de Dios. Él creó tanta abundancia en este planeta que hay suficiente para nosotros de cualquier cosa que podamos necesitar o desear, porque le pertenecen a Él, y Dios las creó para que las disfrutemos aquí y ahora. Dios nos creó para la felicidad, la salud, los logros y las riquezas.
I. LAS RIQUEZAS NO SON MALAS
En el Antiguo Testamento, los hombres y mujeres de Dios asociaron las riquezas, la felicidad, el éxito y la abundancia con las bendiciones de Dios. La prosperidad financiera es una bendición de Dios.
- Abraham disfrutó de la bendición de las riquezas (Génesis 13:1-2):
“Subió, pues, Abram de Egipto hacia el Néguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot. Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro”. - Isaac fue bendecido con muchas riquezas (Génesis 26:12-14):
“Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso. Y tuvo hato de ovejas, hato de vacas y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia”. - Jacob se enriqueció muchísimo (Génesis 30:43):
“Y se enriqueció el varón muchísimo, y tuvo muchas ovejas, siervas y siervos, y camellos y asnos”.
II. DIOS ES RICO
Dios creó todas las cosas visibles e invisibles; todo fue hecho por Él y para Él (Colosenses 1:16):
“Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él”.
- La generosidad de Dios se manifestó en la creación; y Dios creó al ser humano para que disfrutara de todas sus riquezas (Génesis 1:29; 2:8-14).
- El oro y la plata le pertenecen a Dios (Hageo 2:8):
“Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos”. - De Dios es el mundo y su plenitud (Salmo 50:10-12):
“Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados. Conozco todas las aves de los montes, y todo lo que se mueve en los campos me pertenece. Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su plenitud”.
III. HAY ABUNDANCIA PARA TODOS
El hecho de ser pobre no es una desgracia. Lo que es una desgracia es creer en la pobreza. Dios nos creó para la abundancia. Tenemos derecho a disfrutar de las riquezas que Dios creó. En Dios no hay escasez ni límites.
- Nada es imposible ni demasiado bueno para nosotros y Dios.
- La escasez existe solo en la mente; las limitaciones están en la mente del ser humano.
- Somos la nueva creación de Dios, miembros de la familia del linaje real de Dios. Él nos creó para ser sus herederos de todas sus abundantes riquezas. ¡Esto es una realidad!
IV. ¿CUÁL ES EL PROPÓSITO DE LA ABUNDANCIA QUE DIOS CREÓ?
El dinero y la prosperidad son bendiciones de Dios para sus hijos, para que nos asociemos con Él y seamos bendición a otras personas.
- Dios es bueno, y Él desea las cosas buenas para nosotros, sus hijos (Deuteronomio 28:11).
- Como hijos de Dios, tenemos derecho a todas las cosas buenas que Él puso en su mundo; así que esperemos solo lo bueno.
- Dios creó lo suficiente para que nosotros poseamos todo lo que necesitamos o deseamos. Todos los tesoros del mundo Dios los creó para nosotros. Tenemos derecho a las riquezas de Dios porque somos sus hijos.
V. LOS PENSAMIENTOS DE DIOS ACERCA DE NUESTRA PROSPERIDAD
La Biblia nos revela el propósito de Dios acerca de las riquezas que Él creó en este mundo. Leamos, memoricemos, meditemos y creamos lo que Dios dice en Su Palabra. Permitámosle cumplir Su plan en nosotros.
(Salmo 68:19); (1 Crónicas 29:12); (Deuteronomio 28:11-12); (Jeremías 2:7); (Proverbios 3:10); (Joel 2:26); (2 Crónicas 18:1); (2 Crónicas 32:27-29); (Eclesiastés 5:19); (Salmo 35:27); (Génesis 13:2); (Proverbios 10:22); (Salmo 112:1-3); (2 Crónicas 20:20).
Conclusión: El Señor Jesucristo vino y nos enseñó que todas las riquezas, la felicidad, la paz y la vida abundante de Dios son para quienquiera que cree en Él (Juan 10:10): “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. ¡Permitamos que el Cristo vivo se ponga de pie en nuestro ser interior! Invoquemos Su poder que está en nosotros. Reconozcamos Su presencia en nuestra vida; Él es suficiente para atender cualquier situación que pueda existir.

