
SOMOS LO MEJOR DE DIOS

SEAMOS MÁS COMO JESÚS: VESTIDOS DE AMOR Y COMPASIÓN
NUESTROS ENEMIGOS FUERON DERROTADOS PERO NO ESTÁN MUERTOS
Texto Principal: Colosenses 2:15; 1 Juan 5:19; Lucas 10:19
Introducción: Antes que el Señor Jesucristo viniera a este mundo la mayoría de los seres humanos estaban sometidos al dominio de satanás y le rendían su lealtad. La excepción era un grupo relativamente pequeño de la humanidad, los descendientes de Abraham, llamado “el pueblo de Dios”.
I. LA SITUACIÓN CAMBIO
Con la venida del Señor Jesucristo la situación cambió para satanás. El diablo fue el primero en comprender su situación.
- Los profetas y los reyes del Antiguo Testamento desearon ver lo que sucedió con la venida del Señor Jesucristo (Lucas 10:23-24) “Volviéndose a sus discípulos , les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron”.
- ¿A qué se refería el Señor Jesús? A la experiencia que los discípulos estaban disfrutando y que los hacía exclamar: (Lucas 10:17) “Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre”.
- En el Antiguo Testamento no se hizo ninguna amenaza semejante a satanás antes que el Señor Jesucristo viniera.
- La gran diferencia. El más pequeño en el reino de Dios es mayor que Juan el Bautista. (Lucas 7:28).
- Satanás está haciendo lo posible por impedir la expansión de reino de Dios. El diablo no quiere perder la adoración y la lealtad de los seres humanos.
- El Reino de Dios está empujando y desplazando al reino de satanás desde hace dos mil años. Satanás posee gran poder, pero jamás puede compararse con el poder de Dios.
II. CON LA MUERTE DEL SEÑOR JESUCRISTO EN LA CRUZ EL DIABLO SUFRIO SU MAS TERMINANTE DERROTA
En la cruz del Calvario se selló la destrucción final de satanás y su reino (Colosenses 2:15). La guerra espiritual aún no termina. Aunque nuestros enemigos ya fueros derrotados, no están muertos.
- Después de la muerte y resurrección del Señor Jesús, la Biblia identifica a satanás como el dios de este mundo y el adversario (2 Corintios 4:4); (1 Pedro 5:8).
- El Señor Jesús envía sus tropas a hacer guerra espiritual de la misma manera que Él lo hizo cuando estuvo aquí en la tierra.
- La dotación y la orden que el Señor Jesucristo le dio a sus tropas (los doce, los setenta y todos sus discípulos). La dotación consiste en el derecho legal de emplear su nombre sobre todos los espíritus inmundos (Mateo 10:1); (Lucas 10:1).
- La orden: Predicar el evangelio (Mateo 10:7-8).
- Gran poder espiritual se libera a través de nosotros los creyentes (Lucas 10:17-18).
III. EL SEÑOR JESUCRISTO COMISIONÓ A LA IGLESIA A HACER DISCÍPULOS A TODAS LAS NACIONES
(Mateo 28:19-20) “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…”.
- Una de las más grandes tareas que el Señor nos mandó fue echar fuera a los demonios.
- El Señor Jesús envió a Pablo como misionero a las naciones (Hechos 26:15-18).
- Pablo comprendió que tenía que hacer guerra espiritual, debido a que el diablo no abandonará sin luchar a nadie que esté bajo su poder.
- El Reino de Dios hoy está penetrando el reino de satanás en todo el mundo. La batalla por la lealtad final de los hombres, mujeres y niños en todo el mundo es la misma.
IV. BEBAMOS DE LA MISMA FUENTE
El Señor Jesucristo recibió la investidura del poder desde lo alto, él fue ungido y lleno del Espíritu Santo y poder. (Lucas 4:1); (Lucas 4:14; (Lucas 4:18).
- El Señor Jesucristo no hizo ninguna de sus maravillosas obra porque era la Segunda Persona de la Trinidad, sino porque permitió que la Tercera Persona de la Trinidad trabajara a través de Él.
- Para hacer las obras que el Señor Jesús hizo durante su ministerio aquí en la tierra debemos beber de la misma fuente que bebió el Señor Jesús. (Juan 7:37-39).
- El Espíritu Santo es la fuente de todo poder que fluyó en el Señor Jesús durante su ministerio aquí en la tierra.
- Nosotros podemos hacer las obras que Él hizo porque tenemos acceso a la misma fuente de poder. (Lucas 24:49).
Conclusión: El Señor Jesucristo trajo el Reino de Dios a la tierra para desplazar el reino de satanás que por milenios había establecido sobre los seres humanos. El Señor Jesús dijo: (Mateo 11:12). Si el reino de Dios ha de avanzar en la tierra, nosotros, el ejército de Dios, debemos usar el poder ilimitado del Espíritu Santo para arrollar y atar al hombre fuerte para arrebatarle a los seres humanos que están bajo su dominio.

