
LA ORACIÓN DE FE PRECEDE A LA CONFESIÓN DE LA PALABRA DE DIOS

Mas bienaventurado es dar que recibir
LA FE NO ES ESPERANZA NI ASENTIMIENTO MENTAL
Texto Principal: Santiago 1:21-25
Introducción: La fe es certeza, convicción, es estar persuadido, dar por cierto aquello que no se ve con los ojos naturales. Dios es Dios de fe; la fe de Dios llama las cosas que no son como si fuesen; la fe es del ahora. La fe de Dios viene por el oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17) “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios”.
I. ESPERANZA ES UN ENEMIGO DE LA ORACIÓN
La esperanza pertenece al futuro. La fe está siempre en el ahora. Cuando se les pregunta a algunos cristianos después que han presentado sus peticiones al Señor en oración, ¿Fue contestada la oración? Algunos responden: “Espero que haya sido contestada”. Esa declaración suena bien, pero no es una confesión de fe. La palabra “espero” pertenece al tiempo futuro. ¡La fe es del ahora! Las oraciones de los que esperan, rara vez serán contestadas. ¡Dios contesta la oración de fe!
- La esperanza es hermosa cuando se trata del cielo o del regreso del Señor Jesucristo, y de todo lo que pertenece al futuro. Pero cuando se trata de actuar en el tiempo presente y de la vida actual, la esperanza es un enemigo peligroso.
- El que espera fracasa. Es el creyente el que siempre tiene éxito, y creer, es tomar la Palabra de Dios en serio y actuar con base en ella.
- Cuando oramos debemos creer que la respuesta ya es una realidad. El Señor Jesús dijo en (Mateo 21:22) “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.
II. OTRO ENEMIGO DE LA ORACIÓN ES EL ASENTIMIENTO MENTAL
El asentimiento mental es una manifestación expresa de conformidad con un enunciado. Los asentidores mentales expresan: “Yo creo todo lo que está escrito en la Biblia, creo que soy sano por la llaga de Cristo porque la Biblia lo dice”. No obstante, cuando la enfermedad ataca su cuerpo, dejan de confesar “por sus llagas fui sanado” y declaran: “Estoy enfermo”.
- El asentimiento mental es aceptar mentalmente la Palabra como verdadera, pero sin tomarla en serio. Es admirar la Palabra.
- Puede ser que nos cataloguen como fundamentalistas, o hayamos profesado creer la Palabra de Dios desde el Génesis hasta el Apocalipsis; pero cuando se trata de tomarla en serio y actuar, no lo hemos hecho.
- El creyente es un hacedor de la Palabra de Dios y no asentidor mental. El asentidor mental es un fracaso. Cuando al que asiente mentalmente la Palabra de Dios se le pregunta: «¿Es verdadera la Palabra de Dios?», contesta: «Claro que sí, yo la creo desde el Génesis hasta el Apocalipsis». Pero se engaña a sí mismo. El creyente es un «hacedor de la Palabra y no tan sólo un oidor».
- En el Sermón del Monte el Señor Jesús nos da un ejemplo del hacedor de la Palabra de Dios y asentidor mental al referirse al hombre insensato y al hombre prudente (Mateo 7:24-27).
- El hacedor de la Palabra es el que cavó profundo hasta llegar a la roca y edificó sobre ella;
- Y el asentidor mental es que oye la Palabra de Dios y no la pone en práctica; lo representa el hombre insensato que construyó su casa sobre la arena y fue grande su ruina.
III. ORE Y ALABE A DIOS POR LA RESPUESTA AUNQUE NO LA PERCIBA CON SUS SENTIDOS
La alabanza es la voz de la fe. La palabra alabar en hebreo significa: acción de gracias, enaltecimiento y exaltación. (Filipenses 4:6) “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”.
- La alabanza es la voz de la fe. Después de la oración de fe, debemos alabar a Dios dándole gracias a por la respuesta a las peticiones que le hicimos basados en Su Palabra, es darle gracias por Su bondad, por su fidelidad; y lo exaltamos por Su grandeza.
- La alabanza provoca la manifestación de la presencia de Dios (Salmo 22:3) “Tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel”.
- Abraham se fortaleció en fe dando gloria a Dios (Romanos 4:20) “Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios”.
Conclusión: La esperanza pertenece al tiempo futuro, y cuando después de la oración decimos: “Espero que mi oración haya sido contestada”, se convierte en un enemigo de la oración. Lo mismo ocurre con el asentimiento mental que consiste en aceptar mentalmente la Palabra como verdadera, pero no se toma en serio. No se actúa con base en ella. La fe pertenece al tiempo presente; se basa en la integridad y veracidad de Dios y Su palabra. La fe es la convicción, la certeza que Dios cumple Su Palabra. La oración de fe da por hecho el milagro de Dios como respuesta a la oración.

