
LAS ENFERMEDADES NO VIENEN DE DIOS

EL ESPÍRITU SANTO NUESTRO AYUDADOR
LA ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS
Texto Principal: Salmo 150; 1 Reyes 8:10-11.
Introducción: La oración no es un acto penitencial, ni un acto de mendicidad. La oración es el llamamiento amoroso de Dios para que disfrutemos de Su exquisita presencia. La oración es la voz de la fe dirigida al Padre.
I. LAS CLASES DE ORACIÓN.
Existen diferentes clases de oración.
- La oración de acción de gracias, la oración de petición, la oración de intercesión, la oración de autoridad, la oración con el espíritu entre otras.
- A través de la oración, entramos en la sala del Trono de Dios, es Su presencia, para expresarle nuestra admiración y las peticiones de nuestro corazón.
II. LA ALABANZA Y LA ADORACIÓN -EXPRESIÓN DE GRATITUD A DIOS.
La oración de acción de gracias es una expresión de alabanza y adoración a Dios por lo que Él es y por lo que ha hecho. Alabar es hablar, o cantar acerca de Dios por lo maravilloso que es Él, y por lo que ha hecho por nosotros. Alabar es hablar bien, expresar admiración, halagar, felicitar, aplaudir, elogiar, exaltar.
- La alabanza es una expresión de gratitud sincera a Dios. Es una expresión física y vocal de nuestro sincero amor a Dios por todas las maravillosas bendiciones que nos ha dado.
- La adoración es expresar reverencia, expresar un sentimiento de admiración e inclinarnos ante Dios.
- La adoración es la forma más alta de alabanza, va más allá de pensar en todas las bendiciones maravillosas que nuestro Padre Dios nos da cada día; cuando adoramos expresamos nuestra admiración y aclamamos a Dios por lo que Él es, por su carácter, atributos y perfección.
- Ministramos a Dios por ser quien es y no sólo por lo que Él ha hecho en nosotros.
- La adoración es una actitud del corazón, es expresarle reverencia al Padre; es contemplarlo desde el interior del corazón, es una profunda meditación acerca de la grandeza y la dignidad de Dios.
- La adoración es derramar nuestra alma en profundas expresiones de reverencia, admiración. La adoración es un desborde espontáneo de nuestros pensamientos y emociones.
III. ABRAHAM: UN ADORADOR.
La primera referencia bíblica a la adoración está relacionada con Abraham. (Génesis 22:5) “Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros”.
- Abraham obedeció. Dios le pidió a Abraham que sacrificará a su hijo Isaac, y Abraham obedeció. Isaac era el hijo prometido. Él era el cumplimiento del pacto que Dios había hecho con Abraham.
- Sacrificio intenso. Este acto de adoración demandó de Abraham lo mejor que poseía, la máxima ofrenda (Romanos 12:1-2) “Así que hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.
- La adoración es un acto de obediencia y fe. Abraham pudo no haber sentido deseos de adorar. La Biblia dice en (Génesis 22:5) que Abraham le dijo a Isaac: “Volveremos”. Este acto de obediencia se convirtió en un acto de fe.
- La Rendición del Yo. La muerte de Isaac significaría la muerte de todo aquello por lo cual Abraham había vivido. Cada promesa que Dios le había dado estaba basada sobre el nacimiento de su hijo. Todo lo que Abraham había creído tenía que ver con Isaac. Esto fue un acto de rendición total a Dios.
IV. DAVID: UN ADORADOR.
David fue un adorador, él aprendió cómo alabar y adorar a Dios para provocar la manifestación de Su presencia.
- David fue un hombre de la presencia de Dios, él aprendió a provocar la manifestación de Su presencia a través de la alabanza y la adoración (1 Samuel 16:23)
- David alabó y adoró a Dios en todo tiempo. Cuando huyó se refugió en una ciudad de filistea huyendo de Saúl quién procuraba matarlo, allí lo descubrieron y se llenó de gran temor (1 Samuel 21:10-15).
- David dijo: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo”. (Salmo 34:1-4) “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos y se alegrarán. Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una su nombre. Busqué a Jehová, y Él me oyó, y me libró de todos mis temores”.
Conclusión: Dios es el único digno de ser alabado; rindámosle nuestra vida y alabémosle por lo que Él es y por todas las bendiciones que cada día derrama sobre nosotros.

