
BENDECIDOS POR LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR JESUCRISTO

VENZA EL MIEDO
CRISTO ROMPIÓ LOS BARROTES DE LA MUERTE, SOMOS REDIMIDOS
Texto Principal: Filipenses 3:10; Romanos 4:25; Romanos 8:11; Efesios 2:6.
Introducción: Porque nuestro Señor Jesucristo resucitó de entre los muertos fuimos redimidos del dominio de satanás Y de la potestad de las tinieblas. (Colosenses 1:13-14) “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quién tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”.
I. LA REALIDAD DE NUESTRA REDENCION
El dominio de Satanás sobre nosotros terminó. Nuestra vida de esclavitud y temores llegó a su final. La Redención es según las riquezas de Su gracia. Somos libres.
- Nuestra redención incluye el rescate del peligro, la muerte, la enfermedad y de la pobreza. (Gálatas 3:13) “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)”.
- El Señor Jesucristo derrotó a satanás, lo venció para que nosotros vivamos victoriosos, libres de la esclavitud del reino de la muerte. (Efesios 1:7) “En quién tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”.
- Cuando el Señor Jesús rompió los barrotes de la muerte venció a Satanás, a la muerte y el pecado. La victoria de Cristo fue consumada; ahora somos libres del poder de satanás. (Colosenses 3:1) “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios”.
- Fuimos trasladados del reino de las tinieblas al reino del amado Hijo (Colosenses 1:13-14).
- En la mente del Padre, cuando el Señor Jesús venció la muerte, fue el momento en que fuimos trasladados del reino de las tinieblas al reino del Amado Hijo.
- En Cristo, nosotros rompimos el dominio de Satanás sobre nuestro cuerpo, alma y espíritu.
II. LA VICTORIA DE CRISTO ES NUESTRA VICTORIA
El Señor Jesús nos dio el derecho legal de usar Su Nombre. Actualmente, nos dio el poder legal para que en Su Nombre los demonios y las potestades de las tinieblas nos obedezcan. No hay nada difícil para Dios.
- Nuestra resurrección con el Señor Jesús es la prueba de nuestra victoria sobre el adversario. Es una prueba que no puede ser refutada.
- Somos más que vencedores. En la mente de Dios todos los seres humanos que hemos recibido al Señor Jesús como nuestro Salvador, y nuevo Señor em nuestra vida, somos vencedores más que vencedores sobre el adversario.
- Estamos sentados juntamente con Cristo. (Efesios 2:5-6) “Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo”.
- El poder de la resurrección está en nosotros por (Romanos 8:11) “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”. (Filipenses 3:10) “A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejantes a él en su muerte”.
III. SOMOS VICTORIOSOS SOBRE LAS HUESTES INFERNALES
Nuestra perfecta victoria sobre el adversario se basa en la obra redentora del Señor Jesucristo. Él resucito y está sentado sobre todo poder y señorío (Efesios 1:19-23) “Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo”.
- Somos más que vencedores porque Dios nos impartió Su vida y nos hizo la Nueva Creación. Cuando el poder de Dios se manifestó en el Señor Jesucristo y lo resucitó, los cimientos del infierno fueron sacudidos, para que nosotros los hijo de Dios que creemos en la resurrección de Cristo vivamos victoriosos sobre toda circunstancia de la vida. Caminemos de triunfo en triunfo en Cristo Jesús.
- Dios nos levantó sobre todo principado y autoridad, sobre todo poder y dominio, no solo en este siglo, sino en el venidero. Él sometió todas las cosas bajo nuestros pies. El Padre nos dio a Cristo, quien es la cabeza del cuerpo, para ser el amo y Señor sobre todas las fuerzas del universo.
Conclusión: Somos victoriosos por la victoria del Señor Jesucristo. Nuestra victoria sobre los poderes de las tinieblas está se basa en la victoria de Cristo. Oremos al Padre para que nuestros ojos espirituales se abran y comprendamos la realidad de nuestra redención y la autoridad que nos fue delegada en el nombre del Señor Jesucristo para disfrutar de la vida victoriosa.

