
EL FRUTO DEL ESPÍRITU: FE, MANSEDUMBRE, TEMPLANZA

DIOS HACE QUE TODAS LAS COSAS COOPEREN PARA BIEN A LOS QUE LO AMAN
VISIÓN, DETERMINACIÓN Y POSESIÓN
Texto Principal: Génesis 13:9-14; 15:1-6
Introducción: Dios nos dio la capacidad de visionar lo que queremos ser, hacer y tener. A través de la visión espiritual Dios nos revela su propósito eterno por el cual fuimos creados y sus planes de bienestar para que disfrutemos de lo mejor de la vida aquí y ahora.
Antes de poseer lo que deseamos, tenemos que ver aquellas cosas en nuestro espíritu y actuar basados en la fe que profesamos. Solo así obtendremos la materialización del propósito de Dios en nuestra vida.
I. ABRAHAM HEREDERO DEL MUNDO
La gente de fe determinada y responsable, no se desviará de la visión. El que vea con el espíritu se hará fuerte, mientras que el que no vea se hará débil. (Hebreos 12:2) “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”.
- Por la fe Abraham fue heredero del mundo. (Romanos 4:13) “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe”.
- Dios nos entregó la tierra por herencia (Salmo 115:16) “Los cielos son los cielos de Jehová; y ha dado la tierra a los hijos de los hombres”; (Salmo 37:9,29) “…Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra… Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella”.
- La herencia para los justos. (Isaías 60:21) “Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme”.
II. EL VISIONARIO ABRAHAM
Dios llevó a Abraham a la dimensión sobrenatural a través de la visión del espíritu. La visión nos hace ver el plan de Dios. Dios quiere que miremos con los ojos del espíritu. Primero la visión y después la posesión. Nuestra fortaleza o debilidad dependen en realidad de que veamos más o menos.
- Con frecuencia nuestra vista se halla limitada a una perspectiva muy pequeña. No somos capaces de ver cosas mayores ante Dios.
- La clave de hoy es ver. Dios obra en nosotros de acuerdo con la visión.
- Dios le enseñó a Abraham a visionar para ser el padre de multitudes y poseer la tierra. (Génesis 13:14-15) “Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre”.
- Dios hizo que creciera la visión en el espíritu de Abraham. Abraham percibió la visión de Dios, creyó y actúo. (Génesis 15:5) “Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar, y le dijo: Así será tu descendencia”.
III. LA DETERMINACION AFIRMA LA VISIÓN
La gente de fe es la que le cree al Señor y actúa apoyado en la Palabra de Dios. (Santiago 2:22-23) “¿No ves que la fe actúo juntamente con las obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe”; (Romanos 4:3; Gálatas 3:6).
- Cuando un hijo de Dios camina en el nivel de la vida de fe, la palabra de Dios viene para afirmar su determinación. Dios demanda acciones de fe.
- Abraham determinó darle los diezmos y las ofrendas a Dios a través de Melquisedec, un ministerio del Espíritu. La acción de fe que le daría seguridad a Abraham era presentar una ofrenda con propósitos específicos. (Génesis 14:18-20) “Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y dio Abram los diezmos de todo”.
- Presentemos una ofrenda de consagración. Dios nos hablará desde esa ofrenda de pacto.
Conclusión: Dios se comprometió consigo mismo para hacer realidad nuestros sueños. Dios no está jugando, él nos sacó del reino de las tinieblas para que realicemos cosas buenas y grandes para Su gloria. La responsabilidad implica obligación y cumplimiento. No podemos decir hoy una cosa y mañana hacer otra diferente.
Dios no miente, Él es íntegro, Él cumple Su Palabra en nuestros días. Tenemos la Palabra de Dios, está a nuestro alcance. La revelación, el rehema de la Palabra se incrementará en nosotros en la medida que la creemos y actuamos por encima de cualquier circunstancia. Dios no nos confiará más a menos que nos encuentre fieles en lo que nos ha encomendado.

