
LA ALABANZA PRECEDE A LA VICTORIA

Los milagros están ocurriendo siempre entre nosotros
Informémonos bien
“Hijitos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).
Dios nos ha dado el secreto del poder que sólo nosotros podemos controlar. Tenemos el derecho de escoger, tenemos la habilidad para decidir cuanto queremos de la vida, que tan alto queremos subir, cuan ricos queremos ser, por cuanto tiempo queremos vivir, cuanto poder queremos tener o que metas deseamos alcanzar.
Informémonos bien (amemos la sabiduría y el conocimiento), establezcamos las metas y alcancémoslas (no basta con anhelar, se necesita actuar hasta hacer realidad los sueño); porque escogimos triunfar, también decidimos que Dios y nosotros no podemos ser perdedores.
El apóstol Pablo estuvo consciente de la potencia de Dios obrando en su vida, (Colosenses 1:29) “Para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí”. El poder que actúa en nosotros, es la Omnipotencia de Dios. (Efesios 3:20) “Y Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”.
Con el ilimitado poder de Dios actuando en nosotros, imposible que terminemos fracasados. Reconozcamos que Dios está obrando en nuestra vida. Cuando Dios vino a vivir en nosotros, no se redujo a sí mismo para actuar limitado a las circunstancias que nos rodean. El poder de Dios en nosotros es el mismo poder que operó en Cristo resucitándoles de los muertos. (Efesios 1:19-20) “Y cual la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero”.
Lo que Dios nos está levantando a las alturas de Sus pensamientos. Escojamos y tomemos la decisión de obtener lo mejor de la vida, porque somos lo mejor de Dios. Él nos creó a su semejanza, y nos creó de primera clase; somos Su obra magistral. La única persona que nos puede limitar es aquella que toma nuestras decisiones. Ahora escojamos la vida, el éxito, la felicidad, la salud y la prosperidad. Digámosle si a lo mejor de Dios, porque eso es lo único que lo glorifica a Él. Dios quiere que tengamos lo mejor de la vida y Él quiere que nuestro mundo sea el mejor. ¡Con Dios obrando en nosotros, imposible fracasar!

