
Todo el conocimiento requerido para resolver cualquier necesidad del mundo está en Dios

Y ORANDO, EL CIELO SE ABRIÓ
EL TESORO EN VASOS DE BARRO
Texto Principal: 2 Corintios 4:7
Introducción: Dios escoge a hombre llenos de imperfección y debilidad para depositar su gracia, poder y Unción en ellos. Gracias a Dios que no mira nuestro estado presente, sino el potencial que ve en nosotros por medio de Su Omnisciencia.
I. LA UNCIÓN EN VASOS DE BARRO
El primer hombre, Adán, fue hecho del polvo de la tierra. El hombre no era importante hasta que Dios puso el soplo de vida en él. (Génesis 2:7) “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”.
- Dios depositó Su Tesoro de gloria en un vaso de barro. El tesoro fue lo que transformó lo que antes era una mezcla de tierra y agua.
- Dios está buscando hoy a hombres y mujeres que estén dispuestos a recibir la vida de Dios para manifestarla a otros.
- Como la nueva creación que Dios nos hizo ser, debemos estar conscientes que hay una realidad de vida que es superior a las limitaciones físicas del cuerpo humano.
- El apóstol Pablo conocía está realidad de la gloria de Dios morando en la persona que ha nacido de nuevo (2 Corintios 4:6) “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimientos de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”.
II. SOMETAMOS NUESTRO CUERPO AL DOMINIO DE NUESTRO ESPÍRITU REGENERADO
Como personas nacidas de nuevo, somos la nueva creación hecha de acuerdo con la imagen de Dios. (Efesios 2:10) “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.
- Debemos poner nuestro cuerpo bajo el dominio de nuestro espíritu regenerado. (1Corintios 9:27) “Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”.
- En el cristiano no hay dos naturalezas combatiendo dentro de él. La única naturaleza del cristiano es la naturaleza divina.
- La lucha que estamos librando es en campo de la mente (Romanos 8:7) “Por tanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden”.
- El creyente debemos desprogramar nuestra mente de todos los hábitos y costumbres que estaban asociados con la vieja vida (Efesios 4:23) “Y renovaos en el espíritu de vuestra mente”.
III. EL CUERPO RESPONDE A LA MENTE
El problema del cristiano carnal no es la carne, sino la mente. El cuerpo responde a la información que está almacenada en la mente.
- Nuestro cuerpo es controlado cunado nuestra mente es renovada por la Palabra de Dios.
- No importa lo ungida que este una persona, si ésta no sabe tomar control de sus apetitos carnales, tarde o temprano será vencido. Ejemplo: Sansón fue ungido con el Espíritu Santo (Jueces 13:25)
Y el Espíritu de Jehová comenzó a manifestarse en él en los campos de Dan, entre Zora y Estaol”. Pero no controló su carne y fue escarnecido por sus enemigos quienes le sacaron los ojos (Jueces 16:21) “Mas los filisteos le echaron mano, y le sacaron los ojos, y le llevaron a Gaza; y le ataron con cadenas para que moliese en la cárcel”; (Jueces 16:25) “Y aconteció que cuando sintieron alegría en su corazón, dijeron: llamad a Sansón, para que nos divierta. Y llamaron a Sansón de la cárcel, y sirvió de juguete delante de ellos; y lo pusieron entre las columnas”. - No presentemos nuestros cuerpos al pecados (Romanos 6:12-14) “No reine el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”.
IV. SIN HUMILLACIÓN NO HAY UNCIÓN
Los humildes son los que reconocen su dependencia diaria del Espíritu Santo (1 Pedro 5:6) “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo”.
- Cuando la Biblia habla de la mano de Dios siempre se refiere a la Unción del Espíritu Santo.
- Si nos humillamos bajo la Unción del Espíritu Santo, Dios nos exaltará.
Conclusión: Nuestros cuerpo son el canal a través del cual fluye la Unción de Dios. Qué maravilla, el Tesoro, le excelencia del poder de Dios está en nuestros cuerpos (los vasos de barro); podemos hacer las obras de Dios, destruir las obras del diablo trayendo libertad a la gente oprimida y rescatándolos de la muerte.

