
VEA ÉXITO DONDE OTROS VEN FRACASO

CUANDO ÉL ABRA PUERTAS, NADIE PODRÁ CERRARLAS
LO QUE LA PALABRA DE DIOS PUEDE HACER EN NUESTROS LABIOS
Texto Principal: Romanos 10:8-10; Juan 12:49-50; Juan 14:10
Introducción: Uno de los hábitos más peligrosos que muchos cristianos tienen es tratar la Palabra de Dios como si fuese un libro ordinario o común.
I. LA PALABRA ESCRITA
La Palabra escrita es el testimonio de Dios acerca de sí mismo, acerca de su Hijo y acerca de su familia. Es también un testimonio acerca de su viejo enemigo que ha procurado destruir a los seres humanos.
- La palabra de Dios es integra, veras, viva y eficaz. Dios es íntegro, omnipotente, veraz e inmutable. Dios y Su palabra son uno; el poder creativo e ilimitado de Dios se libera a través de Su palabra.
- La palabra de Dios es la revelación de Dios acerca de nosotros. Toda Escritura es inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16) “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia”.
- La palabra de Dios permanece para siempre (1 Pedro 1:23-24 Biblia de las Américas).
- La palabra de Dios escrita es tan fresca como lo era en el momento que Dios la habló a través de los hombres y mujeres en la antigüedad. La palabra de Dios es viva (Hebreos 4:12 Biblia de las Américas) “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de la coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón”.
- Dios ordenó que se escribiera Su palabra y ella es la revelación de Dios para nosotros.
II. SE CREE CON EL CORAZON Y SE CONFIESA CON LA BOCA
La fe proviene la Palabra de Dios implantada en la mente del espíritu recreado que domina las facultades de la razón. La mentalidad carnal o de los sentidos está muerta espiritualmente. (1 Corintios 2:14) «Pero el hombre natural (o físico) no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura».
- La palabra de Dios es la semilla de la fe de Dios que debe plantarse en nuestro espíritu. (Romanos 10:17 Biblia de las Américas) “Así que la fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Cristo”. (Santiago 1:21-22 DHH) “Así pues, despójense ustedes de toda impureza y de la maldad que tanto abunda, y acepten humildemente el mensaje que ha sido sembrado; pues ese mensaje tiene poder para salvarlos. Pero no basta con oír el mensaje; hay que ponerlo en práctica, pues de lo contrario se estarían engañando ustedes mismos”.
- La Palabra en nuestro corazón. (Colosenses 3:16) “Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros…”.
III. EL PODER DE LA FE SE LIBERA A TRAVES DE LA ACCION Y LA CONFESION
La fe en acción es atreverse a hablarle la Palabra de Dios a los enfermos, a los poseídos de demonios para hacerlos libres. La Palabra debe ser declarada.
- No hay posesión sin acción. Creer es actuar de acuerdo con la Palabra de Dios. El actuar de acuerdo con la Palabra es nuestra confesión. (Juan 6:47) «El que cree en mí, tiene vida eterna».
- La confesión precede a la posesión. Existe una relación entre la confesión de la Palabra de fe y los milagros.
- Recibimos la Vida Eterna cuando confesamos con nuestra boca que Jesucristo es el Señor y que Dios lo resucitó y creemos en el sacrificio del Señor Jesucristo como nuestro sustituto en la cruz. (Romanos 10:9-10.
IV. EL SEÑOR JESÚS SABIA LO QUE LA PALABRA DEL PADRE HARIA EN SUS LABIOS
El Señor Jesucristo solo hablo lo que el Padre le dijo que dijera. (Juan 12:49-50 NVI) “Yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió me ordenó que he de decir y cómo decirlo. Y sé muy bien que su mandamiento es vida eterna. Así que todo lo que digo es lo que el Padre me ha ordenado decir”.
- La Palabra creadora en los labios de Jesús es la misma palabra creadora en nuestros labios. La Palabra de Dios es inmutable.
- La confesión de la Palabra de Dios es una prueba de nuestra fe. No hay fe verdadera si ésta no llega a su clímax en la confesión. La confesión es la fe expresándose a sí misma.
- El Señor Jesús sabía lo que la Palabra del Padre haría en sus labios (Juan 14:10).
- Es la Palabra de fe que sale de nuestra boca la produce los milagros; ella no regresará a Dios vacía. Pedro y Juan sabían lo que la Palabra haría en sus labios (Hechos 3:6-7).
Conclusión: La verdadera oración es tomar la Palabra de Dios e ir a la Sala del Trono y dejar que Ella le hable por medio de nuestra boca al Padre en el Trono. Creer y confesar son una sola cosa. Con nuestras palabras mostramos la clase de fe tenemos.

