
¿SEÑOR DE SEÑORES O UN RABINO SOBRE UN ASNO?

Los métodos de Dios para la prosperidad financiera son muy claros y sencillos.
Ahora mismo encuentre un lugar a solas con Dios
Por haber confesado al Señor Jesucristo como su Salvador personal y su nuevo Señor, usted es salvo, justificado, es un hijo de Dios y ahora puede actuar junto a Dios quien lo creó y lo valora. Ahora Dios puede habitar en usted y vivir en y a través suyo, ese es el plan original de Dios para su vida.
Ahora mismo encuentre un lugar a solas con Dios; póngase de rodillas y haga esta oración en voz alta.
Oh Dios, mi Padre en el cielo, fuiste Tú quien maravillosamente me creaste, a Tu imagen y semejanza. Mi vida tiene un gran valor.
Yo sé que jamás debo destruir lo que Tú creaste. Jamás debo despreciar lo que Tú valoras ni aborrecer lo que Tú amas. Ahora conozco que fui hecho para caminar contigo.
Jamás fui creado para la soledad, la enfermedad, la inferioridad ni la culpabilidad.
Padre santo, al ignorar Tú vida y Tu amor, no presté atención a Tú integridad ni a tu honor. Esto me ha separado de Tú vida y de Tú bondad. Sin Tú vida, todo lo que me queda es el deterioro y la muerte.
Oh Padre celestial he visto que, cuando Tú me creaste, soñabas con vivir en mí. Tuviste tanto amor hacia mí, que encontraste un modo de salvarme del deterioro y de la muerte.
Tú entregaste a Tu Hijo Jesucristo para que viniera a este mundo. Él fue tentado en toda forma posible pero nunca pecó. Él jamás desconfió de Tú Palabra ni negó Tú integridad: Fue perfecto y sin pecado.
Cuando murió en la cruz, Él vino a ser mi sustituto, sufriendo el castigo merecido por todos mis pecados. Aquí y ahora, yo me identifico con Jesucristo.
Cuando Él murió, mi antigua vida pecaminosa murió. Cuando Cristo fue sepultado, mi antigua vida pecaminosa fue sepultada. Cuando Jesucristo resucitó de entre los muertos yo resucité con Él en una vida nueva.
Padre, gracias por amarme, ahora yo sé y creo que Cristo ofrendó su vida para mí. Padre gracias por Tú gran amor. En el nombre de Jesucristo Amén.
Esta oración de fe que usted acaba de hacer, el Padre la escuchó, por lo que, Él está complacido de que usted haya tomado esta decisión de reconocer Su amor manifestado a través del Señor Jesucristo cuando entregó Su vida en sacrificio en la cruz del Calvario. Ahora usted es un hijo de Dios. Su cuerpo es el templo de Dios; usted y Dios son uno solo. Recuerde, ¡con Dios todo es posible!

