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¿SEÑOR DE SEÑORES O UN RABINO SOBRE UN ASNO?
Texto Principal: Mateo 21:1-11; Marcos 11:1-11; Lucas 19:28-44; Zacarías 9:9
Introducción: Israel se encontraba bajo la dominación del imperio romano. ¿A quién esperaban los judíos? Esperaban a un rey conquistador, de gran fama y renombre que llegara con un poderoso ejército y liberara a Jerusalén. Ellos vieron a un humilde rabino que cabalgaba sobre un asno rodeado de una multitud campesina.
I. LA FUERZA DEL AMOR
Los de la secta de los zelotes buscaban un Mesías guerrero, quién usaría la fuerza para liberar a Israel del yugo romano.
- No parecía un conquistador, pero una semana más tarde se había levantado de entre los muertos, tras haber vencido la muerte y el infierno.
- El Señor Jesucristo mostró un poder más grande que el poder militar; el poder del amor.
- Los caminos del Señor difieren de los caminos de los seres humanos. (Isaías 55:9) “Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.
II. EL REY MANSO
La entrada triunfal del Señor Jesucristo en Jerusalén fue el inicio de su marcha hacia la cruz. (Mateo 21:5) “Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, Manso, y sentado sobre una asna, sobre un pollino, hijo de animal de carga”.
- El Rey Manso. Manso una humildad considerada, gentil y suave.
- La mansedumbre no es debilidad, sino poder bajo un perfecto control.
- El Señor Jesucristo dijo en (Mateo 11:29) “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”.
III. HOSANA -SÁLVANOS AHORA
En el idioma hebreo Hosana significa ‘salve ahora’, tomada del (Salmo 118:25-26) “Oh Jehová, sálvanos ahora, te ruego; te ruego, oh Jehová, que nos hagas prosperar ahora. Bendito el que viene en el nombre de Jehová; desde la casa de Jehová os bendecimos”.
- Hosana era más que un grito de aclamación; equivalía al ruego de un pueblo oprimido dirigido a su salvador para que éste le diera la libertad.
- Mas tarde se convirtió en una exclamación de alabanza. Aquel día La gente públicamente reconoció a Jesús como el Mesías.
IV. LA ALABANZA PERFECCIONADA
Los principales sacerdotes y los escribas se indignaron porque los muchachos aclamaban al Señor en el templo. (Mateo 21:15-16) “Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosana al Hijo de David! se indignaron, y le dijeron: ¿Oyes lo que estos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de os que maman perfeccionaste la alabanza?”.
- El Señor Jesús cita el (Salmo 8:2) “De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo”, y nos recuerda un gran secreto: La alabanza perfeccionada produce fortaleza. La alabanza es poderosa.
- Mientras los escribas y sacerdotes rechazan a Jesús, estos niños expresan su admiración a la persona del Señor Jesucristo prorrumpiendo con alabanza audible.
- La alabanza es un acto de voluntad; una declaración voluntaria de agradecimiento, un sacrificio o una ofrenda. (Salmo 50:14-15) “Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo; e invócame en el día de la angustia; te libraré y tú me honrarás”.
- No esperemos hasta que las condiciones sean favorables, alabemos a Dios en todo tiempo porque Él es digno de ser alabado.
- La alabanza provoca la manifestación de la presencia del Señor Jesús. (Salmo 22:22) “Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré”. (Hebreos 2:11-12) “Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos, diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré”.
Conclusión: Durante la última semana de su ministerio, el Señor Jesús cumplió todas las profecías mesiánicas. La entrada triunfal en Jerusalén que tuvo lugar el domingo antes de la crucifixión representó la consumación de la profecía de Zacarías hasta en sus más mínimos detalles. (Zacarías 9:9) “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna”. Aquel día fue rechazado por los escribas y fariseos; pero los corazones humildes irrumpieron en alabanza. ¡Amén! Jesucristo es el Rey.

