
Tener más semilla de fe para plantar en Su obra

El pecado entro a la raza humana y fue transmitido
LA PALABRA DE DIOS ESTÁ SIEMPRE EN EL “AHORA”
Texto Principal: Hebreos 4:12; Hebreos 6:17-18; Hebreos 7:22
Introducción: El origen de la incredulidad es la falta de seguridad en la integridad de la Palabra de Dios. En (Romanos 10:8) es llamada “la Palabra de fe”. La Palabra de Dios da origen a la fe. Es la fe de Dios expresada. La Palabra de Dios está siempre en el “Ahora”. Ha sido, es, y será la voz de Dios. Jamás envejece. Siempre está fresca y nueva. Para el creyente que está en comunión con El Padre, la Palabra está en el tiempo presente, y es una voz viva que viene desde el cielo. La Palabra es como su autor: Eterna, Inmutable, Viviente.
I. LA INTEGRIDAD DE LA PALABRA DE DIOS
La integridad de la Palabra es el fundamento de la fe. (Hebreos 11:3) “Por la fe entendemos haber sido constituido el Universo por la Palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”.
- Dios se vinculó a si mismo con su Palabra. Él se hizo una parte de ella. El no sólo está en su palabra, sino tras Su palabra. No podemos separar a Dios de Su Palabra.
- El Señor Jesús es la Palabra. La Palabra en los labios de Jesús, fue un hecho viviente. Lo que Jesús dijo, fue, es y siempre será. Cuando llegamos a ener la revelación que la Palabra era Jesús, que la Palabra es Jesús hablando, entonces nos atreveremos a hablarla con confianza.
- Cuando comprendamos que la Palabra de Dios es tan real hoy como lo fue cuando salía de los labios del Señor Jesucristo, entonces ella será también viva y eficaz en nuestros labios.
- La Palabra del Padre en los labios de Jesús, realizó señales y maravillas: Calmó el mar y el viento. Levantó a los muertos. Alimentó a las multitudes.
- Su Palabra Viviente en los labios de la fe hará las mismas cosas hoy. Cuando comprendamos que la Palabra es Dios mismo hablando, hablaremos la Palabra con autoridad.
- La fe en Dios es fe en su Palabra. ¿queremos aumentar nuestra fe? Tomemos la Palabra en serio.
II. DIOS JURÓ POR SI MISMO
Cuando Dios cortó con Abraham el pacto, la promesa de bendición fue sobre el juramento. Dios juró por sí mismo que Su Palabra se cumpliría. (Génesis 22:16-17) “Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está en la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos”.
- No es extraño que Abraham tuviera fe; él creyó que Dios respalda Su Palabra. (Romanos 4:17) “(Como está escrito: Te puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quién creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son como si fuesen”.
- Dios no sólo llama a las cosas que no son y existen, sino que Él vela sobre su Palabra para que ninguna cosa que Él dice deje de cumplirse. (Romanos 4:18-21) Abraham “creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser Padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido”.
III. LA INMUTABILIDAD DE LA PALABRA DE DIOS
El universo nació del corazón de nuestro Padre. Todo lo que hizo Dios para crearlo fue decir “sea” y fue hecho.
- Dios y su Palabra son una sola cosa. Él llamó a Jesús “La Palabra”. (Juan 1:1-3) “En el principio era Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho”.
- Dios es el fiador del Antiguo Pacto. Dios dijo: “Por mí mismo he jurado” (Hebreos 6:17-18) “Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa de la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros”.
- “El Señor Jesús fue hecho fiador de un mejor pacto”. Jesús es el fiador de cada palabra comenzando desde (Mateo 1:1) hasta (Apocalipsis 22:21). Todo el cielo respalda la Palabra; el propio trono de Dios respalda la Palabra; y Jesús y el Padre respaldan ese trono. La Deidad es parte de la Palabra.
- La Palabra del Padre en los labios dominados por la fe, será como Su Palabra en los labios de Jesús. ¡Es Su Palabra la que realiza las cosas!
- La habilidad creadora de Dios está en su Palabra hoy y está en espera de un creyente que hable con fe.
Conclusión: La razón tomará el lugar de la Palabra si se lo permitimos. Actuar de acuerdo con la Palabra no apela a los sentidos. Los sentidos combaten contra el espíritu recreado manteniéndolo en esclavitud, y rehusando actuar de acuerdo con la Palabra; hasta que la mente sea renovada, la Palabra jamás tomará su lugar en la vida del creyente.

