
Estoy seguro que Dios quiere nuestra prosperidad

LA PALABRA DE DIOS ES EL MANÁ
NUESTROS PRIVILEGIOS EN CRISTO
Texto Principal: Juan 17:23; Gálatas 4:6-7
Introducción: El Señor Jesucristo como el Encarnado Hijo de Dios, vivió exactamente como todo hijo de Dios debe vivir hoy. Nosotros como hijos inteligentes del Señor también podemos caminar en la misma vida de poder y libertad divinos en que Jesús caminó, si comprendemos nuestros privilegios.
I. TOMEMOS NUESTRO LUGAR EN CRISTO Y DISFRUTEMOS DE LOS PRIVILEGIOS
(Colosenses 1:13-14) “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”. Dios nos redimió del reino de las tinieblas; del reino de la debilidad, la oscuridad y la ignorancia.
- Fuimos trasladados al reino del Hijo de su amor: el reino de la riqueza, de la vida, de la luz, del gozo, de la paz, y de la fe.
- Dios no fue el Padre de nuestros Señor Jesucristo en mayor grado que lo es de nosotros; Jesús dijo, “El Padre os ama como a mí”. (Juan 17:23) “…los has amado a ellos como también a mí me has amado”.
II. NUESTROS PRIVILEGIOS EN CRISTO
Como hijos de Dios tenemos los mismos privilegios que el Señor Jesucristo tuvo durante su ministerio aquí en la tierra. Dios proyecto que caminemos en este mundo en la plenitud de la Vida Divina si nos atrevemos a tomar nuestro lugar como hijos de Dios. Viene una hora, antes del regreso del Señor, en la cual un remanente del Cuerpo de Cristo se levantará y caminará delante de Dios Padre en la plenitud de vida de la Nueva Creación.
- Jesús es el Hijo de Dios; nosotros también somos hijos de Dios (Gálatas 4:6-7) “Y por cuanto sois hijos… ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo”.
- Él es la Divinidad; nosotros somos participante de la Naturaleza Divina, eso es Divinidad. (2 Pedro 1:4) “Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina …”; (Santiago 1:18) “Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la Palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas”.
- El Espíritu Santo moraba en el Señor Jesucristo. El Espíritu Santo también mora en nosotros (1 Corintios 6:19) “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo…?”.
- El Señor Jesucristo fue ungido con el Espíritu Santo y con poder. (Hechos 10:38) “Cómo Dios ungió el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret…”. Nosotros tenemos la unción del Santo (1Juan 2:20) ¨Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas”.
- La diferencia estriba en que Jesús le dio al Espíritu Santo su debido lugar en una forma en que todavía nosotros no hemos aprendido a hacerlo. El utilizó la Vida Divina dentro de sí en una forma en que nosotros todavía no hemos sido capaces de utilizar.
- La enfermedad no será capaz de dominarnos. La ignorancia y el temor desaparecerán, porque la sabiduría que viene de arriba que es en Jesús, nos conducirá a la plena realización de los sueños, ambiciones y propósitos de nuestro Padre.
III. NO LIMITEMOS ESTA REALIDAD
Los límites están en la mente; rompamos esos límites y permitámosle a nuestro Padre Dios obrar ilimitadamente en nosotros. (1 Corintios 1:30) “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación y redención”.
- Él es nuestra redención. (Efesios 1:7) “En quién tenemos redención por su sangre…”.
- Él es nuestra sabiduría. -Los límites de esa sabiduría son los límites del eterno Hijo de Dios.
- Él nos ha sido hecho santificación. – Los límites de la santificación son los límites de Jesús.
- Él es nuestra vida y los límites de esta vida son los límites de la vida del Hijo de Dios.
- Si somos la nueva creación creados en Cristo Jesús. -Pidámosle al Padre que fije los límites de esa nueva creación, en lugar de permitir a los teólogos que lo hagan.
IV. LA FE DEBE TOMAR EL LUGAR DE LA RAZON
Nuestro débil razonamiento ha echado por tierra nuestra fe. El Diablo puede combatir victoriosamente nuestra razón. Pero si la fe toma el lugar de la razón, Satanás es derrotado.
- En el Nombre del Señor Jesucristo, tomemos nuestro lugar con humildad y valor.
- La fe nos conducirá a donde la razón no nos puede acompañar. La razón jamás ha escalado montañas. La fe, puede escalar los picos más elevados de las montañas sin temor alguno.
- Esto no está dentro de la esfera de la razón, pero está donde la fe actúa; Dios nos está retando en estos últimos días a obtener el conocimiento por revelación que nos hará idóneos para este tiempo final.
Conclusión: Atrevámonos a escalar las alturas con Dios. Digamos sin temor: “Yo soy lo que Dios dice que soy”. “Él es en mí lo que dice ser”. “Yo puedo hacer, con su habilidad dentro de mí, lo que Él dice que puedo hacer”. Esto hace que la vida sea más grande y plena y hace que seamos dignos delante de El! Esto nos convertirá en sus socios. Estaremos dentro de ese valioso círculo íntimo con El como las personas de su confianza. Cuando Él tenga una misión difícil, nos llamará. Ahora podemos ver que será fácil para Dios localizarnos si constantemente estamos en comunión íntima con El. ¡Tomemos nuestro lugar! Disfrutemos de nuestros derechos y privilegios!

