
ALABANZA Y ADORACIÓN
ÉL DISCÍPULO SIGUE A SU MAESTRO
DIOS QUIERE QUE TODOS SEAN SANOS
LECTURA BÍBLICA (Mateo 6:5-15)
VERSÍCULO DE LA SEMANA ANTERIOR
“Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros” (2 Crónicas 20:22).
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
“La Escritura dice: Todo aquel que en Él creyere, no será avergonzado” (Romanos 10:11).
PREGUNTAS INTRODUCTORIAS
- Según (Efesios 3:19) ¿Qué debemos conocer para ser llenos de toda la plenitud de Dios?
R/ ÉL AMOR DE CRISTO
- ¿Quién es el poderoso para hacer las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos? (Efesios 3:20)
R/ DIOS
- El apóstol Pablo estaba encarcelado cuando escribió la epístola a los Efesios. ¿De quién se consideraba preso el apóstol? (Efesios 4:1)
R/ SE CONSIDERABA PRESO EN EL SEÑOR
- ¿Cuál es el ruego del apóstol Pablo a los creyentes en Cristo?
(Efesios 4:1)
R/ QUE ANDEMOS COMO ES DIGNO DE LA VOCACION CON QUE FUIMOS LLAMADOS
- Respecto al andar como es digno de la vocación con que fuimos llamados, ¿Cómo debe ser nuestro andar? (Efesios 4:2)
R/ CON HUMILDAD Y MANSEDUMBRE, SOPORTANDONOS CON PACIENCIA LOS UNOS A LOS OTROS
- ¿En qué debemos ser solícitos? (Efesios 4:3)
R/ EN GUARDAR LA UNIDAD DEL ESPÍRITU EN ÉL VINCULO DE LA PAZ
DIOS QUIERE QUE TODOS SEAN SANOS
Introducción: La gran pregunta que todos nos hacemos: ¿Es voluntad de Dios sanarme como hizo con los enfermos hace 2.000 años? El mayor problema para muchas personas que quieren ser sanas es la falta de convicción en sus mentes en cuanto a la voluntad de Dios con respecto a la sanidad. Muchos piensan erróneamente que Dios sana solo algunos pero la sanidad está disponible para todos. Si un familiar multimillonario nos deja una herencia, tenemos el derecho a disfrutar de la misma siempre y cuando conozcamos lo que por derecho ya es nuestro, pero si no conocemos no la podremos disfrutar.
I. LA SANIDAD ESTÁ EN EL TESTAMENTO DE DIOS PARA NOSOTROS
La sanidad está en el testamento de Dios para nosotros, lo dice su palabra y su palabra es integra, pero aun así muchos creyentes dicen: ¿Por qué Dios sana a cualquier persona pero a mí no?; de ser así, la poderosa palabra de Dios no tendría validez.
La única manera para conocer cuál es la voluntad de Dios es leer los evangelios, donde registran las obras poderosas de Cristo. Jesús es la expresión perfecta de la voluntad del Padre, Jesús es el amor inalterable de la voluntad del Padre. (Lucas 4:40) “Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba”
El Señor siempre hizo la voluntad del Padre para los humanos, (Hebreos 10:7 NTV) Luego dije: “Aquí estoy, oh Dios; he venido a hacer tu voluntad como está escrito acerca de mí en las Escrituras”. Todo lo que hacía Jesús con los humanos era la revelación directa de la voluntad del Padre. Así que nunca más vuelva a decir: “Señor si es tu voluntad Sáname”. El evangelio de Jesucristo nos habla de la sanidad total para el cuerpo pero también para el alma. Todos los que buscaron a Jesús para ser sanos fueron sanos. Solo uno le dijo: ¡Si quieres!, fue el leproso que no conocía la voluntad de Jesús para sanar. (Marcos 1:40-41) “Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. 41 Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio”. El Señor es el mismo de ayer, hoy y siempre, así que él quiere sanarlo hoy.
Él quiere sanar a todos, en el Antiguo Testamento en Números 21, el pueblo de Israel salió del monte Hor, hacia la tierra de Edom, pero el pueblo comenzó a hablar mal de Dios y de Moisés, (Números 21:5) “Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano” Por esa razón el Señor envío serpientes venenosas, muchos fueron mordidos y muertos, el pueblo comenzó a clamar: “Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti. Pide al Señor que quite las serpientes”. Y el Señor hace algo, (Números 21:8) “Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre un asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá”. Ellos tenían que mirar la serpiente y dice la Palabra de Dios: “y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá”. Es una sombra del Señor Jesucristo, si alguien mira a Cristo como Redentor será́ salvo y sano.
Muchas veces los padres muestran favoritismo por un hijo más que los otros, pero Dios no es así. Todos los hijos de Dios recibimos igualmente. Nosotros cumplimos nuestra parte y Dios siempre es fiel para cumplir su parte, nuestra parte es creer, la del Señor Sanar porque él es El Sanador. (Mateo 12:15 NTV) “Pero Jesús sabía lo que ellos tenían en mente. Entonces salió de esa región, y mucha gente lo siguió. Sanó a todos los enfermos de esa multitud” (Lucas 6:19) “Todos trataban de tocarlo, porque de él salía poder sanador, y los sanó a todos”.
(Mateo 8:16 NTV) “Aquella noche, le llevaron a Jesús muchos endemoniados. Él expulsó a los espíritus malignos con una simple orden y sanó a todos los enfermos”. Cristo continúa sanando todos los enfermos para cumplir la palabra del profeta (Isaías 53:4) “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores”.
Sabía que Dios está obligado por pacto a continuar sanando a todos los enfermos y los que sufren dolencias por lo que dijo a través de Isaías. (Salmos 89:34) “No olvidaré mi pacto, Ni mudaré lo que ha salido de mis labios”
II. PRIMERO SE RECIBE LA PALABRA E INMEDIATAMENTE VIENE LA SANIDAD.
Debemos predicar todo el tiempo a los cuatro vientos que la sanidad es para todos, como lo hizo Felipe a los Samaritanos, (Hechos 8:6-7) “Las multitudes escuchaban atentamente a Felipe, porque estaban deseosas de oír el mensaje y ver las señales milagrosas que él hacía. 7 Muchos espíritus malignos[a] fueron expulsados, los cuales gritaban cuando salían de sus víctimas; y muchos que habían sido paralíticos o cojos fueron sanados.
Cuando predicamos a Cristo en todo momento, el Señor actúa en sanidad, lo mismo ocurrió con Pedro cuando predicó a Cristo, el cojo de (Hechos 3) fue sanó. Pablo predicó a Cristo en Listra, y el resultado fue la sanidad (Hechos 14:8-10) “Mientras estaban en Listra, Pablo y Bernabé se toparon con un hombre lisiado de los pies. Como había nacido así, jamás había caminado. Estaba sentado, 9 escuchando mientras Pablo predicaba. Pablo lo miró fijamente y se dio cuenta de que el hombre tenía fe para ser sanado. 10 Así que Pablo lo llamó con voz alta: «¡Levántate!». Y el hombre se puso de pie de un salto y comenzó a caminar”
Primero la palabra y segundo la sanidad, Pablo predicó el evangelio de la sanidad, el cojo recibió́ fe para ser sanó cuando escuchó el mensaje. Cuando el enfermo responde a la Palabra predicada teniendo fe para ser sanado, será sanado. La fe nunca falla.
III. FE EN ACCIÓN PARA SANIDAD.
Ninguna persona pone su fe en acción si duda que Dios no sana a todos. Inclusive cuando oramos por un enfermo nos preguntamos: ¿Será que Dios quiere sanar a esta persona? Así no es, ¿cómo podemos orar en fe por sanidad con ese pensamiento?
A partir de hoy entenderemos que la voluntad de Dios es sanarnos a todos, no a algunos, no a los que están “más cerca de Dios” él quiere y puede sanarnos a todos. Tenemos derecho a la sanidad como al perdón cuando lo creemos. Dios dice: (Éxodo 15:26) “Yo soy el Señor tu Sanador”.
Conclusión: Si Dios lo dice es así, Él no puede mentir. Lo que Dios dice es verdad. Por tanto la sanidad es una realidad hoy en su vida, sin importar si está en estado terminal y la ciencia le dijo que no hay nada que hacer. La sanidad es parte del Evangelio y es para predicar por todo el mundo y para toda criatura. Ese es el plan perfecto de Dios hasta el fin de los tiempos, no solo hace 2.000 años, ahora mismo también. La sanidad es parte del evangelio, es la bendición divina para todos. (Mateo 28:20) “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”.

