
SIETE PRINCIPIOS PARA EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL

LOS DONES ESPIRITUALES
CÓMO RECIBIR LA LLENURA DEL ESPÍRITU SANTO
Texto Principal: Hechos 2:4; Hechos 10:46; Hechos 19:6
Introducción: Dios nos dio el don del Espíritu Santo en el Día de Pentecostés. Todo lo que el creyente debe hacer ahora, es recibir el don de Dios.
SEIS PASOS PARA RECIBIR LA LLENURA DEL ESPÍRITU SANTO.
Hay una experiencia que sigue a la salvación, la de ser llenos del Espíritu Santo. En el momento de nuestra salvación nacimos de nuevo por obra del Espíritu Santo, pero esa obra no es el bautismo del Espíritu Santo. Es llamada el ser nacido de nuevo (o el recibir vida eterna). La experiencia que sigue a la salvación se llama el bautismo del Espíritu Santo, o el ser llenos del Espíritu Santo. Los siguientes pasos le ayudarán a recibir esta gloriosa bendición.
- Dios ya nos dio el don del Espíritu Santo. Ahora el cristiano sólo debe recibir el don. Dios prometió enviar Su Espíritu Santo a los creyentes y esta promesa fue cumplida el día de Pentecostés. El Espíritu Santo ha estado aquí, y desde entonces grandes multitudes han recibido el bautismo del Espíritu Santo (Hechos 2:1-4).
- La Salvación es el único pre-requisito. El día de Pentecostés, después de que los 120 habían recibido el Espíritu Santo las personas que estaban allí “…se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo, para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo» (Hechos 2:37-38).
- Cualquiera que es salvo está listo para recibir el don del Espíritu Santo ahora mismo.
- Si una persona es salva, no podría de ninguna manera ser más limpia de lo que es en aquel instante. La sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado. Creemos que aquellos que son salvos van al Cielo cuando mueren. Si son lo suficiente buenos para ir al Cielo, ¡son lo suficiente buenos para recibir la llenura del Espíritu Santo!
- No espere ser perfecto antes de recibir el Espíritu Santo. Pablo dijo (Filipenses 3:12-14) «No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús».
- Reconozca la necesidad de la llenura del Espíritu Santo. El Señor Jesús dijo (Juan 7:37) “… Si alguno tiene sed, venga a mí y beba”.
- Esté listo a hablar en lenguas. Usted es el que debe hablar –debe levantar su voz como un acto de su voluntad. El Espíritu Santo da las palabras, pero usted es el que habla. Esté listo para que el Espíritu Santo se mueva en sus cuerdas vocales y ponga palabras sobrenaturales en sus labios las cuáles ha de hablar en voz alta en cooperación con el Espíritu Santo. (Hechos 2:4) “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”. (Hechos 10:46) “Porque los oían hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios”. (Hechos 19:6) “Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban”.
- No tema Recibir Algo diferente al Espíritu Santo. (Lucas 11:11-13) “¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, (cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”.
- Reciba la llenura del Espíritu Santo y hable la lengua que Él le da. Respire profundamente como le sea posible. Dígale a Dios en su corazón, «Estoy recibiendo al Espíritu Santo ahora mismo por la fe». No diga ninguna palabra en español, levante la voz y hable cualquier sonido que parezca fácil de hacer, no importa cómo les suene. El Señor Jesús dijo que viniéramos a Él y bebiéramos. (Juan 7:37-39) “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y BEBA. El que cree en mí como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado».
Conclusión: El recibir la llenura del Espíritu Santo, dijo el Señor Jesús, es como el beber agua; el mismo principio está envuelto. ¡Nadie puede beber con la boca cerrada! Tampoco, nadie puede beber y hablar al mismo tiempo.

