
RECOJAMOS LA COSECHA DE LOS ULTIMOS TIEMPOS

Lo que debemos aprender
El día que pierde nunca más lo tendrá
Cualquier persona puede convertir su tiempo en un instrumento muy importante para triunfar. Recuerde que realmente nadie podrá llevarse nada después de la muerte, excepto lo que haya hecho con su tiempo.
El día que pierde nunca más lo tendrá. Todos los triunfadores son muy celosos con su tiempo. No permiten que ni sus mejores amigos se lo echen a perder. Para ellos el tiempo es oro literalmente.
Recuerde que uno de los principios para el éxito es la responsabilidad. Pues bien, aprenda a ser responsable con su tiempo. No lo pierda infructuosamente, ni permita que otros se lo hagan perder. El apóstol Pablo dijo: (Colosenses 4:5) “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo”. Cuando un hombre aprende a redimir el tiempo, sus horas se convierten en grandes riquezas.
El gran caudillo de Israel, Moisés, en el (Salmo 90:12) dijo: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”. Cuente sus días, no deje para mañana lo que pueda hacer hoy.
Mire a los fracasados, ¿qué hacen? Nada. Siempre están pensando en mañana: “mañana haré esto o aquello, mañana trabajaré, mañana comenzaré”. Mañana, mañana, mañana. Ese mañana nunca llega. Todo lo que tenemos es hoy.
La Biblia dice: “Hoy es el día se salvación”: “Hoy es el día de salud”. Piense en lo que tiene que hacer hoy y hágalo. Comience ahora mismo. Decídase ahora y no pierda más tiempo. Su negocio, su hogar, sus finanzas, todo cambiará cuando comience a actuar con valor y fe en la Palabra de Dios.
Cuando el evangelista llamado Felipe en el libro de los Hechos, fue dirigido por el Espíritu Santo a interpretarle las Escrituras al eunuco de Candace, éste llegó en su carruaje hasta cierto lugar donde había agua y le preguntó al evangelista: “Aquí hay agua, ¿Qué impide que yo sea bautizado?”. Felipe le dijo: “Si crees de todo corazón, bien puedes” (Hechos 8:37)
No mañana, ahora. El eunuco dijo ahora. No había tiempo para perder ahora. Y Felipe le dijo: “Si crees de todo corazón, bien puedes”. Ahora, no mañana, ahora. Y descendieron ambos al agua y allí lo bautizó.
Usted que siempre ha querido triunfar, usted que siempre ha querido establecer un negocio, mejorar sus ventas, levantar una compañía aproveche su tiempo. No lo desperdicie en tonterías que para nada aprovechan. Dios no bendice a los negligentes. Su bendición siempre está en la vida de aquellos que saben aprovechar su tiempo.
Usted se sorprenderá de cuánto podrá lograr cuando planifique cuidadosamente su tiempo. Hasta le sobrará tiempo que podrá utilizar para enriquecer su espíritu con buena literatura. Podrá enriquecer su intelecto con cosas importantes y hasta, con tiempo suficiente, podrá ejercitar su cuerpo y añadir vigor y juventud a su vida. Ande, comience ahora, planifique, ordénese, tome la decisión de redimir su tiempo. Esto no significa que no pueda descansar o tener tiempo para otras actividades de la vida. Lo que significa es que comprenda el valor del tiempo y no lo desperdicie.
Ahora es el tiempo de orar, repita esta oración: “Padre, te doy gracias en el nombre de Jesús por el tiempo que Tú me das. Confieso que de aquí en adelante seré más cuidadoso con mi tiempo. No perderé ni una sola hora de cada día en cosas que no tengan verdadero valor para Ti ni para mí.
Padre, te dedico mi tiempo. Dame Tu sabiduría para usarlo correctamente. Dame Tú sabiduría para ofrecer mis servicios a quienes los necesitan, y así poder recibir el fruto de ese trabajo.
Hoy es día de salvación. Hoy es el día de comenzar. Hoy es el día de trabajar: Hoy es todo lo que tengo, y no lo perderé por nada, ni por nadie. En el nombre de Jesús mi tiempo será usado correctamente. Amén.
ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

