
Nada es demasiado bueno para nosotros

A los pobres se les permitió jugar,
Los muros de Jerusalén fueron construidos por la gente diligente
El mayor recurso disponible para nosotros es el tiempo. La mayoría de los fracasados malgastan el tiempo en cosas triviales. Desperdiciar de esta forma el tiempo es la causa de tanta miseria.
La Biblia dice en (Proverbios 6:6-11) “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado”.
Analicemos lo siguiente: ¿cuántas horas al mes no producen para nosotros algún bien? ¿cuántas horas malgastamos? en ver televisión, novelas o revistas sin valor alguno, conversaciones o charlas sin objetivo (personalmente o por teléfono, compromisos para llenar las apariencias, trabajos que otros tienen que realizar, contiendas infructuosas, exceso de sueño o descanso, pensamientos no productivos, resolver asuntos simples que otros pueden resolver, visitar lugares que no tienen importancia productiva para usted, congestiones de tránsito y compromisos que puede delegar o responsabilizar a otras personas.
Es importante que analicemos este aspecto importante de nuestra vida. Es importante que elaboremos un cuestionario con los tópicos anteriormente mencionados, hagamos el ejercicio cada día para que sepamos cuantas horas malgastamos a la semana; luego multipliquemos por cuatro y por doce para saber la cantidad de horas que malgastamos en el mes y en el año.
Ahora que conocemos lo valioso que es el tiempo, pensemos como distribuirlo más seriamente. Hay cosas a las que debemos dedicarle más atención. Invirtamos nuestro tiempo en las cosas productivas. Todos nosotros tenemos cosas que sabemos hacer bien, ya sea por naturaleza o por aprendizaje.
A la vez, hay personas que para poder desenvolverse en la vida diaria necesitan eso que nosotros sabemos hacer. Como ellos no tienen tiempo para hacerlo personalmente, se ven obligados a buscar a otros que puedan realizar o suplir esa necesidad por ellos. Es en ese momento en cual entramos nosotros. Algunos tendremos el tiempo y la capacidad para ofrecer el servicio, el cual será ampliamente recompensado. Así convertimos nuestras horas improductivas en productivas.
Nuestra sociedad, cada vez más compleja, hace imprescindible la necesidad de personas que se especialicen en ciertas labores, simples y cotidianas, para dar paso al tiempo de otras personas que a su vez trabajan en otras tareas más difíciles.
Un joven en Puerto Rico comenzó poco a poco a utilizar sus horas de ocio en la limpieza de patios y jardines. Hoy tiene su propia empresa con grandes ganancias. De algo que comenzó como un pasatiempo, se convirtió en verdadera fuente de ingresos.
El tiempo es lo más valioso que poseemos; no lo vendamos barato, ni lo desperdiciemos. Cualquier millonario en su lecho de muerte, estaría dispuesto a pagar toda su fortuna por su tiempo de vida si eso fuera posible. Esto nos muestra lo que vale el tiempo que poseemos de vida. La Biblia dice: “Mirad, pues, con diligencia como andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor” (Efesios 5: 15-17).
Los muros de Jerusalén fueron construidos por la gente diligente que confiaron en Dios y se sobrepusieron a las dificultades. La Biblia dice en (Nehemías 4:21-23) “Así pues, mientras trabajábamos en la obra desde la subida del alba hasta que salían las estrellas, la mitad de ellos montaban guardia con la lanza en la mano. También dije entonces al pueblo: cada uno con su criado permanezca dentro de Jerusalén; de noche sirvan de centinelas y de día trabajen en la obra. Y ni yo ni mis hermanos, ni mis jóvenes con la gente de guardia que me seguía, nos quitamos nuestro vestido; cada uno se desnudaba solamente para bañarse”.
Apreciados, esta es la clave para el éxito. ESTA ES UNA BUENA SEMANA. LOS BENDIGO.

