
La vara y la corrección dan sabiduría

Diseñados para un momento como éste
La buena vida
Es agradable ver a alguien trascender de la mediocridad y vivir la vida en su mejor forma. Dios se alegra cada vez que alguien es motivado a salirse de las tinieblas del negativismo para estar bajo el resplandor de su vida de riquezas.
El mundo mejora cada vez que alguien descubre que Dios quiere que los seres humanos estén saludables, tengan éxito y sean prósperos. (3 Juan 2) “Amado, yo deseo que seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.
Es alentador ver los milagros de sanidad física y espiritual que se llevan a cabo en la gente que reconoce la bondad de Dios.
Existe un principio espiritual que tiene que ver con la buena vida. Este principio se relaciona con las riquezas, afluencia y generosidad de Dios. Si aplicamos este principio básico, podremos adquirir todas las cosas buenas que siempre hemos esperado tener en la vida y, además:
- Podemos reconocer lo que es vivir libre de preocupación y de temor y así llevar una vida altamente feliz.
- Podemos hacer que la enfermedad deje nuestro cuerpo e inclusive lograr la prolongación de los días de nuestra vida.
- Podemos adelantar en nuestro empleo, aumentar las ganancias o establecer un negocio nuevo que nos traiga éxito.
- Podemos tener un auto nuevo, tener nuestra casa propia o una casa nueva, aumentar nuestra influencia y ser respetados en la comunidad.
- Podemos descubrir la forma de sacar provecho de los recursos ilimitados que ya están dentro de nosotros para crear por medio de ellos las cosas nuevas que necesitamos para vivir bien.
- Podemos descubrir la gran conexión que tenemos con las provisiones abundantes de Dios y nuestros bolsillos jamás volverán a estar vacíos.
Podemos transformar los sueños en realidades; podemos descubrir las riquezas, la felicidad, el éxito y la salud que ya están a nuestro alcance, con base en todo lo que el Señor Jesucristo proveyó para nosotros a través de Su muerte y Resurrección.
El Señor Jesucristo en la cruz del calvario llevó todos nuestros pecados y a la vez cargó con todas las maldiciones que por causa del pecado legalmente estaban sobre nuestra vida. Por la muerte y resurrección del nuestro amado Señor Jesucristo, fuimos libres de todas las maldiciones de la ley para que por la fe ahora disfrutemos de todas las bendiciones de Dios. (Gálatas 3:13-14) “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (Porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu”.

