
La relación íntima entre amor y temor

SE CREE CON EL CORAZÓN
Dios es bueno, generoso, ilimitado y abundante
Dios es bueno, generoso, ilimitado y abundante. Él es El Omnipotente, creador de todo lo que existe.
Para disfrutar de la vida triunfante necesitamos descubrir la generosidad, la afluencia y la liberalidad de Dios. Necesitamos descubrir que la vida triunfante es la única vida que Dios planeó para nosotros y para todo ser humano. Desde el principio de la creación, Dios puso a Adán y a Eva en medio de toda afluencia, hermosura, salud, riqueza y felicidad.
Habiendo creado al mundo, ordenó a las aguas y a la tierra producir abundantemente. (Génesis 1:20-22) “Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra”. Esa fue la idea que Dios concibió para el ser humano. La voluntad de Dios para usted no es diferente a la que tuvo hacia Adán y Eva.
Cuando Jesucristo vino volvió a hacer énfasis en el sueño, el ideal de Dios para la humanidad; Él dijo: “…Yo he venido para que tengan vida, y para que la vivan en abundancia” (Juan 10:10).
La Biblia dice en (Efesios 1:3) “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”.
Dios es bueno y Su bondad está a disposición de todo aquel que en él cree, los pensamientos de Dios no han cambiado hacia nosotros, son pensamientos de bienestar y no de mal. (Jeremías 29:11-13) “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros. Dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis. Vendréis y oraréis a mí, y yo os escucharé. Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”.
Porque somos hijos de Dios, tenemos el derecho legal de disfrutar de la abundancia y de la generosidad de nuestro Padre Dios. Por la fe en el Señor Jesucristo, todas las bendiciones que fueron decretadas por Dios desde el principio de la creación nos pertenecen, porque la Bendición es irrevocable; Dios no cambia ni cambiará. Ánimo, no desista, lo mejor de la vida es suyo en Cristo Jesús.

