
ORANDO HACIA ARRIBA Y HACIA ABAJO

LA ORACIÓN DE INTERCESIÓN
ESTAMOS SENTADOS JUNTAMENTE CON CRISTO EN EL TRONO
Texto Principal: Efesios 1:18-23
Introducción: La muerte del Señor Jesucristo nos resolvió el problema de la vieja naturaleza heredada de Adán. La resurrección del Señor Jesucristo nos introdujo en la nueva creación. La ascensión del Señor Jesucristo nos dio la victoria y una nueva posición ante Satanás. (Romanos 16:20) “Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros”.
I. CRUCIFICADOS JUNTAMENTE CON CRISTO
Con su muerte en la cruz, el Señor Jesucristo consumó nuestra redención y destronó a Satanás y a todos los demonios.
(Colosenses 2:14-15) “Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.
- En la cruz, el Señor Jesucristo se identificó con nosotros, los seres humanos; llevó nuestras iniquidades sobre sí y pagó el castigo que nosotros merecíamos.
- Nosotros nos identificamos con el Señor Jesús en la cruz. Nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Él.
(Romanos 6:6) “Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado”.
II. RESUCITAMOS JUNTAMENTE CON CRISTO
El alma del Señor no se quedó en el infierno, ni su cuerpo quedó en el sepulcro; la supereminente grandeza del poder (dunamis) de Dios operó en Cristo, resucitándole de los muertos.
(Efesios 1:19-20) “Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos, y sentándole a su diestra en los lugares celestiales”.
- Dios nos resucitó juntamente con Cristo. (Efesios 2:5-6) “Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”.
- La misma habilidad que operó en el cuerpo muerto de Jesús cuando fue resucitado a la inmortalidad está obrando en nosotros. (Romanos 8:11) “Y si el Espíritu de Aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”.
- La potencia de Dios está actuando en nosotros. (Colosenses 1:29) “Para esto también trabajo, luchando según la potencia de Él, la cual actúa poderosamente en mí”.
III. ESTAMOS SENTADOS JUNTAMENTE CON CRISTO EN EL TRONO, REINANDO CON ÉL
El Señor resucitó victorioso y el Padre lo exaltó hasta lo sumo, sentándole en el Trono. La exaltación del Señor Jesucristo es el resultado de su obra redentora. La exaltación de Cristo es absoluta.
- El Señor Jesucristo se sentó en el Trono a la diestra del Padre. (Efesios 1:21) “Sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre, no sólo en este siglo, sino también en el venidero”; (Hebreos 1:3) “El cual, siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”.
- Representativamente, nosotros estamos sentados en el Trono juntamente con Cristo. Él es la cabeza del cuerpo; nosotros somos miembros del Cuerpo de Cristo. De modo que, si la cabeza es exaltada, el cuerpo es exaltado con ella. Si a Él se le otorgó toda potestad, esa potestad le pertenece a la iglesia, su cuerpo, y es para aprovechamiento y beneficio de la iglesia.
- Si Él conquistó todas las fuerzas de las tinieblas y las dejó paralizadas y maltrechas antes de que se levantase de los muertos, es como si nosotros hubiéramos realizado esa poderosa obra. Todo esto se suma a nuestra cuenta.
- (Efesios 1:22) “Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia”.
- Porque nosotros somos su cuerpo, entonces todos los espíritus malignos y perversos están bajo nuestros pies. Nosotros somos los amos de todas esas potestades. Él no las derrotó para sí; Cristo las derrotó para nosotros. Él peleó y ganó el combate para nuestro bien.
- Estamos sentados juntamente con Cristo en los lugares celestiales. (Efesios 2:6) “Y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”.
Conclusión: Estamos sentados juntamente con Cristo en el Trono. Estamos en condiciones de superioridad sobre las fuerzas diabólicas. El diablo y todos sus demonios están bajo nuestros pies. Ejercemos dominio sobre nuestros enemigos con la Palabra y el poder del Espíritu Santo. El Padre nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús.
(2 Corintios 2:14) «Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús». El diablo y sus demonios procuran hacernos la vida desagradable, pero nosotros somos los amos de esas fuerzas de maldad.

