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LA ORACIÓN DE INTERCESIÓN
Texto Principal: Ezequiel 22:30; Génesis 18:23-32
Introducción: El intercesor es un pacificador. La intercesión es actuar entre dos partes completamente opuestas, con el fin de traer paz. Podemos definir la intercesión como la oración fiel y perseverante mediante la cual alguien suplica a Dios por otro u otros que necesitan su intervención.
I. EL MINISTERIO DE INTERCESIÓN DEL SEÑOR JESUCRISTO Y DEL ESPÍRITU SANTO
La Biblia registra la intercesión del Señor Jesucristo y del Espíritu Santo, así como la de muchos hombres y mujeres que intercedieron delante de Dios tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.
- El ministerio de intercesión del Señor Jesucristo: Durante su ministerio terrenal, el Señor Jesús oró por las multitudes a las que vino a buscar y a salvar (Lucas 19:10): “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
- Oró por sus discípulos (Lucas 22:32): “Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.”
- Oró por todos nosotros, sus discípulos (Juan 17:20-24).
- Oró por sus enemigos mientras estaba colgado en la cruz (Lucas 23:34): “Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”
- El Señor Jesucristo vive para interceder por nosotros.
- El ministerio de intercesión del Espíritu Santo: El Espíritu Santo, por medio del espíritu humano del creyente, intercede conforme a la voluntad de Dios (Romanos 8:26-27): “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por nosotros.”
- Tenemos dos intercesores divinos:
- El Señor Jesucristo intercede por nosotros en el cielo (Hebreos 7:25): “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por Él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.”
- El Espíritu Santo intercede dentro de nosotros, aquí en la tierra (Romanos 8:26).
II. EL MINISTERIO DE LOS INTERCESORES
El intercesor representa a la humanidad ante Dios. Es quien pone un vallado, una cerca de protección en forma de círculo, para guardar la tierra y a la humanidad.
Las ciudades de Sodoma y Gomorra eran pozos negros de maldad. Estaban ubicadas no muy lejos de Hebrón, el hogar de Abraham, y de Jerusalén, el hogar de Melquisedec. La maldad en Sodoma y Gomorra había aumentado; la inmoralidad, la codicia y el crimen eran sus prácticas permanentes. Dios decretó su justo juicio sobre esta tierra.
- Abraham intercedió por Sodoma y Gomorra:
Dios le reveló a Abraham el juicio que venía sobre esas ciudades (Génesis 18:17): “Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que he de hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?”- Abraham se puso entre Dios y la gente para traer paz (Génesis 18:23-32).
- Moisés intercedió por Josué cuando batallaba contra los amalecitas en Refidim (Éxodo 17:8-16):
- Mientras Josué dirigía las tropas en el campo de batalla, Moisés intercedía por él desde una colina.
- Mientras las manos de Moisés permanecían levantadas, Josué ganaba; pero tan pronto Moisés bajaba las manos, Josué comenzaba a perder.
- Josué luchaba mientras Moisés oraba. El poder de Dios se manifestó y la batalla fue ganada.
- Moisés, como intercesor, fue el canal humano del poder de Dios; y gracias a su oración intercesora, Josué venció en la batalla.
III. NUESTRO LLAMADO A LA INTERCESIÓN
La intercesión busca que el justo juicio de Dios se suspenda, para que todos los hombres procedan al arrepentimiento (1 Timoteo 2:1-5): “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones… El cual quiere que todos los hombres sean salvos y que vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”
- Dios está dispuesto a extender los plazos de tiempo para que la gente sea salva.
En respuesta a la oración intercesora, Dios manifiesta su amor y compasión hacia el mundo. - Dios desea oír la voz de los intercesores (Ezequiel 22:30).
- Jesús comparó el tiempo de Su Segunda Venida con los días de Sodoma y Gomorra (Lucas 17:28-30): “Asimismo como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.”
Conclusión: Caminar en fe es interceder. Es comprender que el amor de Dios es eterno; Él no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento. Fuimos llamados para ponernos delante de Dios a favor de la humanidad. Cooperemos con Dios: prediquemos el evangelio del Señor Jesucristo e intercedamos por los que van camino al infierno.

