
Nadie puede convertirse a sí mismo en autoridad

LAS RIQUEZAS PROCEDEN DE DIOS
Todas las cosas buenas de la vida nos pertenecen
Todas las cosas buenas de la vida nos pertenecen. Pero, para disfrutar esas buenas cosas, debemos ser personas de fe. La fe es acción; es el poder creativo que Dios nos ha dado. Recuerde que la única manera de liberar ese poder creativo es a través de las acciones y las declaraciones de lo que creemos.
Las personas que menciona la Biblia como exitosas fueron aquellas que se esforzaron, trabajaron basadas en la fe de Dios en sus vidas y lucharon hasta alcanzar lo que deseaban. El éxito de Rut se basó en su fe en la Palabra de Dios y en el trabajo arduo. La Biblia dice:
«Fue, pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los segadores; y aconteció que aquella parte del campo era de Booz, el cual era de la familia de Elimelec. Y he aquí que Booz vino de Belén, y dijo a los segadores: Jehová sea con vosotros. Y ellos respondieron: Jehová te bendiga. Y Booz dijo a su criado el mayordomo de los segadores: ¿De quién es esta joven? Y el criado, mayordomo de los segadores, respondió y dijo: Es la joven moabita que volvió con Noemí de los campos de Moab; y ha dicho: Te ruego que me dejes recoger y juntar tras los segadores entre las gavillas. Entró, pues, y está desde la mañana hasta ahora, sin descansar ni aun por un momento. Entonces Booz dijo a Rut: Oye, hija mía, no vayas a espigar a otro campo, ni pases de aquí; y aquí estarás junto a mis criadas» (Rut 2:3-8).
David, el rey de Israel, le dijo a su hijo Salomón:
«Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate y sé hombre» (1 Reyes 2:2).
Dios nos dice a través del profeta Daniel que nos esforcemos:
«Mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará» (Daniel 11:32).
Dios bendice la obra de nuestras manos. La Biblia dice:
«No trabajarán en vano…» (Isaías 65:23);
«Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos» (Isaías 3:10).
La fe es creer en la Palabra de Dios. La palabra «creer» es un verbo, y todo verbo implica acción. El creyente es una persona de acción. La Biblia dice:
«La fe sin las acciones que corresponden está muerta» (Santiago 2:20).
¿Qué es la acción?
La acción es la prueba de que usted cree lo que dice; es lo que trae emoción a la vida. La acción lo libera de la inactividad que produce la ociosidad, lo saca del banquillo de la pereza, detiene la senilidad y suprime el cinismo. La acción lo saca de las gradas de los espectadores; le da vigor, energía y vitalidad.
La acción es el camino excitante de la realización, la clave del éxito, la entrada a la excelencia y la semilla de los logros.
La acción transforma sus sueños en realidades, mejora la calidad de sus normas de vida, pone dinero en su bolsillo y un auto nuevo en su garaje.
La acción lo impulsa para ponerse por delante del resto de la gente; le da respeto y prestigio, aumenta su autoestima, lo hace feliz y cura la soledad, el aburrimiento y la mediocridad.
La acción depende de la confianza y del conocimiento: confianza en usted mismo, en sus ideas, en otras personas y en Dios.
La acción transforma el conocimiento y la confianza en fuerza y logros, y lo encamina por la vida.
Reconozca que lo mejor que Dios tiene para usted es abundante y estará disponible cuando ponga en acción el nuevo conocimiento que ha adquirido acerca de sí mismo y acerca de Dios.
La fe auténtica siempre se comprueba con acciones decisivas.
El proceso para obtener fe verdadera es: Conocer, analizar, escoger, decidir, y el clímax de esa fe es Actuar; actuar porque usted sabe que obtendrá lo que es suyo.
El mayor de todos los secretos para el éxito personal es la acción.
¡Actuemos porque tenemos fe!
¡ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO!

