
GUERRA ESPIRITUAL A NIVEL ESTRATÉGICO

A LA MUERTE VENCIÓ
CRISTO ES NUESTRA REDENCIÓN
LECTURA BÍBLICA (Gálatas 5:16-26)
VERSÍCULO DE LA SEMANA ANTERIOR: “Y aunque tu principio haya sido pequeño, tu postrer estado será muy grande” (Job 8:7)
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14)
PREGUNTAS INTRODUCTORIAS
- Según 1 Corintios 7:1, ¿qué sería bueno para el hombre?
R/ No tocar mujer. - ¿Por qué causa cada hombre y cada mujer deben tener su propia mujer y su propio marido? (1 Corintios 7:2)
R/ Por causa de la fornicación. - En relación matrimonial, ¿qué deben hacer tanto el marido como la mujer? (1 Corintios 7:3)
R/ Cumplir con el deber conyugal. - ¿Sobre qué la esposa y el esposo no tienen potestad? (1 Corintios 7:4)
R/ Sobre su propio cuerpo. - En lo que respecta a la relación conyugal, ¿qué no deben hacer el esposo y la esposa? (1 Corintios 7:5)
R/ Negarse el uno al otro. - ¿Cuál es la causa que justifica que tanto el esposo como la esposa, por mutuo consentimiento, se nieguen el uno al otro por un corto tiempo? (1 Corintios 7:5)
R/ Para ocuparse sosegadamente en la oración.
CRISTO ES NUESTRA REDENCIÓN
INTRODUCCIÓN: En el libro del Éxodo vemos que Dios libera a los israelitas de la esclavitud de Egipto a través de Moisés. Esta es una representación de la restauración entre Dios y su pueblo, dando a entender la redención que el Señor Jesús nos ofrece. Él, siendo un sacrificio vivo, murió para que fuésemos limpios del pecado y las enfermedades. A través de su resurrección nos libera de la potestad de las tinieblas, y al creer en Él, nos trasladamos a su reino: el reino del amor.
El plan de redención de Dios fue completado a través del Señor Jesucristo, y es por medio del Espíritu Santo que esta obra continúa. Este perfecto plan es la respuesta eterna al pecado, que es la separación entre el hombre y Dios. Pero Dios nos muestra su gran amor y su tierno corazón a través del Señor Jesús.
Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Este versículo resume la esencia del evangelio, mostrando que la entrega de Dios de su Hijo es la máxima expresión de su amor y el camino para la salvación.
I. EL HOMBRE PECÓ
En el principio, Dios creó todo: los animales, la naturaleza, las aguas, el cielo, lo visible y lo invisible. Pero al sexto día, Dios creó al ser humano, con el propósito de que viviera en comunión con Él. Sin embargo, por la desobediencia del hombre, todo se corrompió.
Romanos 3:23: “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.”
El pecado original no solo se quedó en Adán y Eva, sino que alcanzó a toda la humanidad. El ser humano ahora estaba dominado por una naturaleza pecaminosa, lo cual le impedía disfrutar de los beneficios y bendiciones que Dios había creado para él.
Estábamos lejos de Dios; no podíamos acercarnos a Él, porque por nuestra propia naturaleza pecaminosa era imposible. Pero Dios, en su amor y misericordia, pensó en un plan.
II. EL PLAN DE REDENCIÓN
Desde la caída del hombre, Dios ya tenía preparado un plan para restaurar la relación con la humanidad. A lo largo del Antiguo Testamento, Dios mostró su gracia y misericordia a través de pactos, sacrificios y profecías que anunciaban la venida del Cristo.
Isaías 53:5: “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”
El Señor Jesucristo es el Hijo del Dios viviente. Vino a la tierra, se hizo carne y habitó entre nosotros. Como hemos aprendido a lo largo de estas células, el Señor Jesús es un ejemplo vivo de amor, obediencia, misericordia y compasión.
Con su muerte en la cruz —una muerte cruenta— pagó por todos nosotros. Él no lo merecía, pero lo hizo por amor, para que pudiéramos reconciliarnos con nuestro Padre celestial.
Romanos 5:8: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
Sin embargo, la obra redentora de Cristo no terminó en la cruz. Al tercer día resucitó, venciendo la muerte y garantizando la vida eterna para todos los que creen en Él.
1 Corintios 15:3-4: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.”
III. ¿CÓMO SOMOS SALVOS Y CÓMO PODEMOS DISFRUTAR DE LA REDENCIÓN?
La salvación es un regalo de Dios, pero requiere una respuesta de nuestra parte. No se trata de obras humanas, sino de fe en Jesucristo, quien es el único mediador entre Dios y los hombres.
¿Cómo disfrutamos de este plan maravilloso y de la salvación?
- Arrepentirnos de nuestros pecados: El primer paso es reconocer nuestra necesidad de salvación y alejarnos del pecado. 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”
- Creer en Jesucristo como nuestro Salvador y nuevo Señor: La fe en Cristo nos justifica delante de Dios. Romanos 10:9-10: “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”
- Ser bautizados como testimonio de nuestra nueva vida. El bautismo es una señal externa de nuestra decisión de seguir a Cristo. Romanos 6:3-4: “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que, como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.”
- Vivir una vida conforme a la voluntad de Dios. La redención no solo nos salva del pecado, sino que nos da una nueva identidad en Cristo. 2 Corintios 5:17: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”
CONCLUSIÓN: La redención a través de Jesucristo es el mayor acto de amor que Dios ha mostrado a la humanidad. A pesar de nuestro pecado y separación, Dios nos ha dado un camino de reconciliación por medio de su Hijo. Jesús es nuestra salvación, nuestra redención y nuestra esperanza.

